tumblr_lqgz61FHBU1qapew1o1_500Las diferencias sobre la religión y los objetivos revolucionarios han exacerbado la desconfianza en Egipto, Libia y Túnez. Existe el peligro de que este ciclo vicioso de polarización y desorden pueda destruir la esperanza de una verdadera democracia. No obstante, los años de revolución han mostrado con claridad que el único camino para un desarrollo pacífico en estos países pasa por la democracia inclusiva y por un Estado que trate a todos los grupos sociales de forma justa.

Anthony Dworkin

La evolución de las transiciones políticas en el norte de África es incierta y las primeras fases de la democracia están mostrando los peligros y los beneficios de la competición política. Dos años después del inicio de las revoluciones, el interrogante principal es saber si el poder de la mayoría y la división social están dejando a un lado las expectativas de consolidación de democracias genuinamente inclusivas en Egipto, Túnez y Libia.

En la última publicación de ECFR “The struggle for pluralism after the North African Revolutions, el investigador Anthony Dworkin considera que estamos ante un período crucial para el desarrollo de una democracia competitiva en los tres países y la Unión Europea (UE) puede tener un papel líder al apoyarlo. Un mensaje principal que se desprende de los últimos dos años es que la estabilidad en los países en transición solo será posible a partir del pluralismo y de una reforma genuina.

  • En Egipto, el intento de los Hermanos Musulmanes de consolidar su poder y el rechazo de la oposición a las instituciones establecidas han provocado una crisis política que ha derivado en agitación generalizada y violencia. La UE debe actuar identificando un compromiso político que permita celebrar elecciones competitivas y una reforma neutral de las instituciones públicas.
  • Túnez ha evitado los extremos de la confrontación y agitación vividas en Egipto, pero se ha enfrentado recientemente a un incremento de las tensiones y la polarización. Aunque tiene una tradición secular fuerte, Túnez alberga también un movimiento salafista más violento que está dispuesto a usar la acción directa en lugar de las urnas electorales. Europa debe emplear su influencia para presionar a todas las partes de forma que renuncien a la violencia política y trabajen para lograr un consenso. Europa puede reforzar esta postura con el apoyo urgente a la economía tunecina.
  • En Libia el legado de Gadafi continúa bloqueando la consolidación de la democracia y todavía hoy el principio de igualdad democrática no está asegurado. La religión es un asunto menos relevante si se compara con la situación en Egipto y Túnez, pero la “legitimidad revolucionaria” distorsiona la competición política y alimenta la resistencia al monopolio gubernamental de las fuerzas armadas. Europa puede ayudar si contribuye a mejorar la capacidad del gobierno para desarrollar sus funciones, asesora a los parlamentarios libios y apoya la creación de un sistema de seguridad y justicia creíble.

 

Podcast de Anthony Dworkin sobre las perspectivas de consolidación democrática en Túnez, Libia y Egipto y por qué es importante para Europa. Pincha aquí (en inglés).  

 

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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