Political Union Cover websitePor Jose Piquer

En medio de la mayor crisis económica de la historia reciente de Europa, el proyecto de una mayor integración política en la Unión Europea (UE) continúa suscitando debates y comentarios en todas las capitales europeas. El trabajo What is Political Union? publicado por Sebastian Dullien y José Ignacio Torreblanca ha generado una discusión abierta y ambiciosa en España, donde diversos expertos, analistas y académicos han debatido sobre el futuro de esa Unión.

¿Qué Unión para qué Europa?

La discusión en torno al futuro de la integración europea debe abordar necesariamente la cuestión del tipo de Unión que desean los estados miembros y los ciudadanos europeos. Por tanto, los diferentes escenarios y las alternativas políticas sobre las cuales tendrán que decidir los líderes europeos son un elemento central del debate.

En este sentido, la dimensión económica de esa Unión constituye un pilar básico para cualquier proyecto futuro que contemple cambios en la arquitectura institucional y en las reglas de juego actuales de la UE. Así, la consolidación de un federalismo mínimo con el objetivo de mantener la Unión Monetaria parece una visión predominante, si bien también ha recibido críticas por su aparente falta de ambición.

Otra dimensión imprescindible es la discusión en torno al modelo de toma de decisiones y de distribución de poderes y competencias entre las diversas instituciones a nivel europeo y nacional. En síntesis, cuánta discreción se le concede a las instituciones políticas y qué papel juegan las reglas y los procedimientos en el entramado decisorio de la UE. Este debate suscita preguntas relevantes: ¿Cuánto espacio y margen de maniobra debe existir para políticas alternativas?, ¿es la politización del debate y de las instituciones la solución, o el problema?, ¿cómo se adecúan las demandas de mayor democratización con la creciente preponderancia de la visión tecnocrática para la resolución de crisis y problemas?

Estas preguntas entroncan con otra preocupación ineludible: la legitimidad sobre la que debe sustentarse cualquier transferencia de poder desde las capitales nacionales hacia Bruselas. Un debate que discurre en paralelo con el de la imagen que los europeos tienen de las instituciones de la UE y su confianza en el proyecto europeo. La consecuencia de no considerar estas cuestiones es evidente: vaciar de contenido las democracias nacionales sin reemplazarlas por una verdadera democracia europea. No obstante, cualquier alternativa encaminada a aumentar la legitimidad de una futura Unión Política tiene sus riesgos. De ahí que lo crucial no sea tanto cuánta legitimidad, sino el tipo de legitimidad de la que debe dotarse una Europa más integrada.

En definitiva, la sostenibilidad de una Unión Política a nivel europeo pasa por abordar todos estos interrogantes y repensar la viabilidad y el apoyo de cada alternativa. No hacerlo de forma correcta puede derivar en un doble fracaso, según ilustran Dullien y Torreblanca en su trabajo: no lograr estabilizar ni legitimar la unión monetaria y/o producir una escisión en el centro de la eurozona. Todo ello abocaría a la UE a un precipicio político justo cuando intentaba resolver la mayor crisis económica desde su creación.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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