Firma invitada: Julien Barnes-Dacey

A medida que el conflicto sirio se ha dirigido hacia una mayor brutalidad Occidente ha continuado negándose a armar a los rebeldes sirios, temerosos de que las armas acaben en manos de los radicales y sólo sirvan para avivar las llamas del conflicto. Sin embargo, esta corriente puede tornar dada la permanente resistencia del régimen y el temor de que cuanto mayor sea el conflicto, más radical y destructivo acabará siendo.

Dadas las restricciones impuestas por las elecciones americanas, la administración Obama ha temido las consecuencias políticas de meter al país en otro conflicto en Oriente Medio. Pero ahora esta restricción ha sido levantada y algunos funcionarios estadounidenses supuestamente ya han admitido a los miembros de la oposición que, si se organizan mejor y son capaces de ejercer algún tipo de control político sobre los grupos armados, podrán recibir las armas; una perspectiva que el Presidente francés parece compartir. No es de extrañar, por tanto, el haber visto un mayor apoyo europeo y norteamericano a la oposición durante la conferencia de la semana pasada en Doha.  El encuentro, indica un debilitamiento de la confianza que desde hace un tiempo existe en Occidente hacia el desacreditado e ineficaz Consejo Nacional Sirio (SNC) a favor de los líderes internos de la sublevación, y marca un intento de presionar finalmente a la oposición para que consigan resultados juntos. Así, los diplomáticos insinúan que el establecimiento de un órgano de oposición creíble y unido podría dar lugar a un flujo de armas. Incluso el Reino Unido ha anunciado que comenzará a hablar con los grupos armados de la oposición, con los que había tenido un contacto limitado hasta ahora.

La pelota está ahora en manos de la oposición. Está claro que, mientras se mantengan divididos, fracturados e incapaces de articular una visión estratégica que permita el apoyo occidental y el de muchos sirios que aún desconfían de la oposición, la intervención de Occidente se quedará fuera de la mesa. Y sin su consentimiento el apoyo armado por parte del Golfo también será limitado: La presión estadounidense en los estados del Golfo ha restringido el flujo de armas pesadas, y teniendo en cuenta su necesidad de mantener el apoyo de EEUU en base a la amenaza planteada por Irán, esta dinámica no cambiará sin el permiso de Washington. Por tanto todo depende de lo que la oposición logre alcanzar en Doha, pero divisiones continuas hacen poco probable ver resultados inmediatos y, como otras veces, el proceso bien podría colapsar en un mar de recriminaciones.

Sin embargo, un deseo cada vez mayor entre los sirios de dejar de lado al SNC y dar mayor atención a un organismo incluyente, dominado por las voces internas que tienen puntos reales de legitimidad, podría dar su fruto con el tiempo (aunque la logística de identificar y señalar a esas voces internas será muy complicada). Al menos existe un creciente consenso entre la mayor parte de la oposición sobre la necesidad de presentar, como mínimo, una fachada de unidad si quieren asegurarse un apoyo externo (aunque los intentos del SNC para descarrilar la iniciativa reciente sugiere que todavía no todos lo han comprendido). Pero dado la falta de influencia de Occidente resultante de su débil apoyo financiero y armado, puede que la clave que determine la trayectoria de la iniciativa esté en la postura de los partidarios de la oposición en el Golfo y Turquía. La ayuda financiera y apoyo en armamento podría darles la capacidad de presionar y engatusar al gran número de grupos tras una apariencia de unidad organizada.

Sin embargo, incluso si hay éxito final a la hora de unir la oposición en alguna forma de cuerpo coherente, los retos de proporcionar apoyo militar y utilizarlo para fines eficaces siguen siendo enormes. A pesar del hecho de que las profundas divisiones políticas y grupales hacen difícil prever su perpetuidad, los grupos armados sobre el terreno disuelven cualquier intento de imponer un control político sobre ellos, y los grupos extremistas están continuamente cogiendo cada vez mayor importancia.

Mientras tanto, sigue siendo dudoso qué diferencia crearía el envío de armas a los rebeldes. Sin duda, la capacidad de derribar aviones de combate del régimen hará que se detengan los terribles bombardeos y permitirá a la oposición asegurar el control del norte del país, y quizás Alepo. Pero el régimen mantiene la fuerza en el terreno, lo que probablemente se vería reforzado por aliados extranjeros del régimen en el momento en que Occidente decida armar a los rebeldes. Con el centro de poder del régimen relativamente firme en las ciudades de Damasco, Homs y Hama la batalla por delante será larga y sangrienta, incluso con un mayor apoyo armado, dejando la puerta abierta a extender el extremismo. Pero los rebeldes sin duda tendrán que luchar para presionar al régimen del poder militar, aunque ahora la perspectiva que está ganando terreno es que una oposición mejor armada representa la única manera de obligar al régimen a sentarse en la mesa de negociaciones, y forjar un acuerdo político que llegaría tarde o temprano.

Para acceder al artículo original en inglés, pulse aquí.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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