Por Hugo Cuello

El pasado fin de semana en Copenhague se celebró el 40º Aniversario de una de las organizaciones más fuertes dentro del Movimiento Europeo, los Jóvenes Europeos Federalistas (JEF – Jeunes Européens Fédéralistes), organización juvenil supranacional, con presencia en más de treinta países europeos, que aboga por una Europa política y democráticamente unida, y cuya sección en Madrid yo mismo presido.

 Desde que personajes importantes en la esfera europea como Monica Frassoni comenzaran su andanza décadas atrás, no sólo el continente ha cambiado, sino también lo ha hecho la juventud europea. Aunque ahora es el mejor momento para abogar por un mayor europeísmo, también parece el peor para convencer a los jóvenes de ello. Pero las organizaciones pro europeas siempre han participado en el proceso de construcción.

 Y a pesar de las predicciones sombrías, la Crisis del Euro no sólo no está perjudicando la integración de facto, sino que la está acelerado. Sólo falta que la ciudadanía exija su papel en el nuevo proceso de construcción, porque tras la crisis económica en Europa, previsiblemente le seguirá una crisis política y de representación en todos los niveles. Mientras, vemos cómo se habla de nuevas propuestas para acercar Europa a los ciudadanos, como la reclamada por Schäuble esta semana, pero ¿Qué instituciones se necesitan para llevar a cabo los cambios? ¿Cómo evitar crear una Europa a dos velocidades? Y sobre todo, ¿Cuál es la mejor manera de desarrollar una incipiente democracia europea, que debe ser transparente y a la vez funcional?

Todas estas cuestiones se presentaron en el debate donde la perspectiva histórica demuestra que los ciudadanos, como señala José Ignacio Torreblanca en su blog, se alejan del proyecto europeo más de lo que se quiere admitir en las altas esferas. Los grandes discursos sobre la identidad de un continente ya no sirven, el pragmatismo invade a los europeos que son cada vez más celosos de participar en un proyecto al que no tienen la sensación de pertenecer. Pero en JEF todavía hay espacio para el optimismo, pues existe la creencia de que ésta “generación perdida” es en realidad la generación que mejor entiende la importancia de Europa. Es la generación del Erasmus, del conocimiento en la diversidad del continente y es la generación que comparte esa “solidaridad de los conmocionados” que les permite entender que el mundo del Siglo XXI no pertenece a la búsqueda de los intereses puramente nacionales: Sólo falta que alguien les haga un hueco. Además, el escepticismo juvenil hace ver que Europa no sólo es un concepto abstracto, sino algo que todavía nos puede dar muchos beneficios tangibles. En realidad, sólo desean que dentro de otros 40 años, y una vez creada Europa, también se haya conseguido crear a los europeos.

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Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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