Firma invitada: Susi Denninson*

El rechazo al capitalismo, la confrontación de una creciente xenofobia como elemento de los nuevos movimientos sociales, el reto de llevar la democracia local de vuelta a la plaza del pueblo para redefinir una identidad política significativa… estos fueron los temas que se abordaron en el debate de la semana pasada en el Back Coffee de ECFR con la profesora Mary Kaldor, de la London School of Economics, y Mike Richmond, del movimiento Occupy London, sobre el informe reciente del LSE titulado  ‘The “Bubbling up” of Subterranean Politics in Europe’.

Lo único que faltó fue Europa. Activistas de los movimientos sociales de Alemania, Hungría, España y Reino Unido entrevistados en el informe hablaron sobre solidaridad internacional entre diferentes movimientos de protesta alrededor del mundo y de la UE como institución neo-liberal. De su análisis se desprende que Europa no es parte de la solución a sus preocupaciones sobre el conflicto entre realidades globales y locales; y eso cuando no se la ven directamente como parte del problema, como observamos en las manifestaciones anti-alemanas en Grecia que recibieron la visita de Angela Merkel a principios de mes.

La cuestión es hacia dónde se dirigen estas “tendencias subterráneas”, y cuál es su efecto a largo plazo. Kaldor ve los movimientos del 15M, Occupy London, o las protestas Wutburger en Alemania como el comienzo de un ciclo de rechazo hacia la política tal y como la conocemos hasta ahora. Rechazo que se traduce en el éxito de grupos políticos que están en contra de los partidos mayoritarios, como el Partido Pirata, los Verdaderos Finlandeses, o movimiento Five Star en Italia. Y que sirve como indicador de que estos movimientos están empezando a tener impacto en los sistemas políticos tradicionales.

Por ahora, los negocios siguen como siempre: En el segundo día de reunión del Consejo Europeo en Bruselas, Van Rompuy anuncia un acuerdo sobre la supervisión bancaria y la vuelta a las discusiones entre líderes europeos sobre los pasos a seguir, que ya les deben de parecer muy familiares, si no hasta reconfortantes. Pero tal vez,  estos días soleados de Octubre unidos a un pequeño escalofrío del aire otoñal les recuerde que, cuando esos amplios sectores de la población a los que representan se quejen de la falta de control y participación en las instituciones, otros vientos tendrán que recorrer los pasillos de Europa. Quizás un día la reclamación de un nuevo tipo de democracia europea consiga llegar a ser el centro de interés de los líderes, y no sólo un interesante reto para el que nunca hay tiempo.

*Susi Denninson es investigadora del European Council on Foreign Relations

El artículo original en inglés puede consultarse aquí

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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