Por Carlos Escaño*

En el marco del deterioro institucional, en valores y en las condiciones de vida de buena parte de la población de la vieja Europa, nos encontramos también con la descapitalización en las políticas de solidaridad internacional. En España el gobierno actual redujo los fondos de la Agencia de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) en un 70% con respecto a 2011. El porcentaje de Ayuda Oficial al Desarrollo se reduce al 0,20% de la RNB, colocando a España en los niveles de 1990. Lejos, muy lejos, queda ahora el compromiso del 0,7%.

Estas medidas generan cuanto menos desconcierto y una profunda pesadumbre en el tercer sector, puesto que en los últimos años España había logrado posicionarse como un actor relevante a nivel mundial en el compromiso con la democracia y la reducción de la pobreza. En relación con América Latina la cooperación al desarrollo española ha sido la mejor embajada de nuestro país con un continente al que nos unen indudables lazos históricos así como unas importantes relaciones comerciales.

Pero no se trata tan solo de la pérdida de relevancia para una América Latina en auge económico. En este contexto se producen también reducciones tan drásticas como del 86% en Ayuda Humanitaria (acumulada en los dos últimos años) al tiempo que millones de personas siguen afectadas por la inseguridad alimentaria en una zona tan próxima al territorio español como es el Sahel. Si había una apuesta por potenciar la presencia española en el continente africano, ya sea por principios como el de humanidad, por la imagen de España en el exterior, por su interés en los flujos migratorios o por la política de seguridad, sorprende tal reducción de fondos.

Juan López-Dóriga, director de la AECID, en su participación en la mesa redonda “América Latina y los nuevos retos para el Desarrollo y la Cooperación” que se llevó a cabo hace una semana en la Casa de América, negó que se esté produciendo un desmantelamiento de la cooperación española. Entiende que se debe reducir en los objetivos y no dispersarse, apostar por una relación de partenariado más horizontal con los países de renta media de América Latina y apostar por la gobernanza y las alianzas público-privadas, con el objetivo de generar crecimiento económico y empleo. Más que desmantelamiento de la cooperación al desarrollo, entiende que hay que repensar cómo se enfocan los problemas y cómo solucionarlos.

En la misma mesa redonda Rebeca Grynspan, Secretaria General Adjunta de la ONU y Administradora Asociada del PNUD, manifestó el profundo cambio producido en América Latina lo cual implica nuevos retos de cara al futuro. Celebró la enorme expansión económica, con resultados significativos para la reducción de la pobreza y la inequidad, si bien aun 170 millones de personas se encuentran bajo la línea de pobreza (casi 29% de la población de la región) y 70 millones bajo la línea de indigencia (casi 12% de la población). En su opinión una mayor reducción de la pobreza y desigualdad no se logrará con “más de lo  mismo”. Entiende que la educación, la estabilidad y fortalecimiento institucional y la fiscalidad (mayor tasa de recaudación y mayor impacto redistributivo tras impuestos) son elementos fundamentales para el largo plazo. En relación con la Agenda post-2015 entiende que se necesita de la participación de todas las voces en la discusión, y en los próximos tres años habrá esfuerzos importantes en esta línea, si bien llama la atención de no desplazar la atención del compromiso de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) los cuales han marcado su horizonte en el año 2015.

Por su parte, la Plataforma 2015 y más, formada por 17 ONGD progresistas unidas para exigir que se cumplan los ODM, y la Coordinadora Española de ONG para el Desarrollo España (CONGDE) entienden que los Presupuestos Generales del Estado 2013 contemplan un nuevo recorte sobre el conjunto de las políticas sociales entre las que se incluye la cooperación, implicando consecuencias profundamente injustas e inhumanas sobre la vida de millones de personas. Hoy es 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Con tal motivo se ha convocado una serie de acciones en todo el territorio español bajo el lema: “Los recortes generan pobreza. Rebélate”.

Perder el norte significa desorientarse y la pérdida de la dirección u objetivo al que se tendía. La retirada de la cooperación española como actor relevante en América Latina y su disminución generalizada de fondos para la solidaridad internacional implican la ruptura con una senda que estaba poniendo a España como un actor importante en la apuesta por un desarrollo humano y sostenible a nivel global.  No se trata por tanto de una cuestión puntual sino probablemente de nuestra particular pérdida del Sur.
* Carlos Escaño es técnico de proyectos en una ONG española.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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  1. Ignacio dice:

    Lo que hemos perdido es el norte.

  2. menoba dice:

    El compromiso actual del gobierno es resolver, a costa de lo que sea, la situación de las entidades de financiera. Así nos va dentro y fuera del pais.

  3. Enano dice:

    Muy bueno, es la información que las administraciones quieren ocultarnos. Gritalo!!

  4. chiqui dice:

    Hemos perdido, sobre todo el Norte y además el Sur se está volviendo Norte con unos niveles de desarrollo desiguales y mucha burbuja inmobiliaria..en Vietnam era impresionante como comenzaban a abrazar el capitalismo tipo China y Perú me duele ya que Lima, sus barrios coloniales, se están llenando de edificios espantosos sin ton ni son y vendiendose al capital extranjero sin contar con los desastres de las mineras, la contaminación de las costas

    malos tiempos para la lírica

  5. Antonelo dice:

    “Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros” que decía Groucho Marx, y que aplican los políticos de turno girando 180º en políticas que, de alguna forma, estaban resultando positivas para muchas personas.

    Bien es cierto que la Cooperación Internacional está muy lejos de ser la solución para el fondo de las relaciones de poder Norte-Sur, pero este brutal recorte obedece a una filosofía que hay detrás y que se impone por todas partes: los derechos y el bienestar social son accesorios, son secundarios frente al hambre cada vez más creciente y devastador del capital y sus secuaces.

    LA Cooperación debería haberse reinventado de una forma más horizontal con el Sur, porque también somos Sur, y sin embargo la quieren reinventar con “alianzas público – privadas”, es decir, lo privado que roba con una mano, usará lo público (lo poco que dejen) para repartir migajas con la otra y lavarse la cara.

    Y deberíamos repensar el término “Desarrollo”. Desde luego, si seguimos empleando su significado desde el punto de vista estático y normativo que se usa hoy día, esta claro que lo que entendíamos por Norte está en claras vías de subdesarrollo.

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