Por Hélène Michou

El debate sobre el papel del Reino Unido en Europa está cada vez más relevante. Se están generando divisiones al nivel nacional entre los partidos políticos y al nivel europeo entre el grupo de la eurozona. El país se ve cada vez más marginalizado: gracias a su política de no apoyar algunas iniciativas de Bruselas y declarándose abiertamente en contra de otras  (véase por ejemplo  el fiasco de diciembre pasado del Primer Ministro británico David Cameron). Pero la crisis económica a nivel europeo combinado con la alta presión al nivel nacional de un pueblo euroescéptico está haciendo más complicado su política de tener un pie dentro y otro pie fuera. Las voces reclamando un referéndum sobre el futuro del Reino Unido en la Unión Europea (UE) están haciéndose oír.

Cameron está enfrentando presiones no solo de la oposición laborista sino también de su propio partido – los llamados ‘backbenchers’ que siempre han sido euroescépticos. Los dos están reclamando un referéndum. El partido de la oposición cree haber encontrado una herramienta que le puede servir en vísperas de la próximas elecciones pero, como siempre, se trata de abogar por todo lo que no hacen los que están en el poder. En cambio los backbenchers consideran los tiempos actuales de crisis como una gran excusa de lo bien que ha hecho el Reino Unido en nunca alinearse muy cerca a la UE.

Los resultados de dicho referéndum dependerán en gran parte de cuándo se lleva a cabo, qué preguntas se hacen, y cómo se formulen estas preguntas. El Presidente de YouGov, Peter Kellner, una organización con sede en Londres cuya misión principal es monitorear opinión popular y votaciones en el Reino Unido, opina que hay tres categoría de votantes: los ‘nacionalistas preocupados’, los ‘nacionalistas pragmáticos’, y los ‘internacionalistas progresistas’. Según Kellner, una mayoría preocupante (el 42%) se encuentran en la primera categoría. El grupo decisivo, los nacionalistas pragmáticos, representan el ‘swing vote’ (que podría caracterizarse como el elector oportunista, ‘chaquetero’, simpatizante de ocasión, elector voluble, elector indeciso), y son los que los candidatos en las elecciones generales del 2015 deberían intentar captar. Si es que la coalición sobrevive hasta 2015…

La presión sobre Cameron a nivel Europeo representa una situación de ‘Catch-22’: “damned if you do and damned if you don’t” (si lo haces porque lo haces y si no lo haces porque no lo haces). Como bien explica el editor de ECFR Hans Kundnani en su artículo “The British Question”, el gobierno quiere que sobreviva el euro para evitar la recesión que causaría una ruptura de la Eurozona y las subsecuentes repercusiones que tendría para el país, pero a la vez quiere evitar  la marginalización eventual que supondría una unión fiscal y/o política.

Ya que se está dando más voz a una unión de estados federalistas – según mencionó Barroso en su discurso del estado de la Unión – la opción de una unión fiscal y/o política puede incrementarse con cada caida en picada que sufre la eurozona. Y por último, una nota de precaución para evitar el fenómeno de “lost in translation” a la hora de referendums, encuestas, y decisiones: tener cuidado con la jerga técnica. Lo que significa ‘federal’ para Reino Unido (centralización) no es lo mismo para Alemania (descentralización).  Cuidado, cuidado… ¿Estamos a la espera de un divorcio en buenos términos o una ruptura enconada?

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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