Por Marisa Figueroa

El Centro de Educación e Investigación para la Paz (CEIPAZ) ha publicado su Anuario 2012-2013 con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y la AECID. Se trata de una publicación que aborda la crisis actual y sus consecuencias en un momento de cambio de ciclo. Me ha interesado mucho el capítulo titulado “Las cuatro crisis de la UE” que ha escrito el Prof. José Antonio Sanahuja del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI) porque realiza un diagnóstico sistemático y certero de por qué hemos llegado hasta aquí y plantea algunas ideas y argumentos útiles para afrontar los retos del futuro (y presente). Comparto con ustedes algunas notas interesantes de su contribución al debate.

¿Por qué el euroescepticismo está ganando espacios al europeísmo?

Hay que reconocer que la UE experimenta una crisis profunda que afecta a su racionalidad, legitimidad, relevancia y viabilidad, afirma Sanahuja. Y este diagnóstico es visible analizando las cuatro dimensiones sustantivas del proyecto europeo.

  1. ¿Es el proyecto económico de la UE un modelo viable frente a la globalización? La crisis de la UE no se limita a los problemas de deuda pública y de viabilidad que comienzan en 2010, la UE se enfrenta al agotamiento de su ciclo de crecimiento y mejoramiento de la competitividad (iniciado en 1992) lo que demuestra que parece haber perdido la carrera a las presiones competitivas de los mercados emergentes. No cabe duda que la mayor amenaza para la viabilidad de la UE sea la crisis del euro que incluye e interconecta tres crisis más: la bancaria, la de deuda soberana y la de crecimiento.
  2. ¿Es la UE un modelo de gobernanza democrática cosmopolita? Parece claro afirmar que el consenso implícito entre élites y ciudadanía, en el que se basaba la construcción europea, se ha roto o parece haberse terminado en algunos países. Y ello se expresa en dos direcciones: la Europa del Norte impugna la “unión de transferencias” y en los países de la periferia crece la resistencia social a las decisiones “impuestas”. El déficit democrático sigue siendo un problema central en la construcción europea y todo ello nutre el nacionalismo y la derecha populista, abiertamente antieuropea y que amenaza con “nacionalizar” la política y la ciudadanía. Y el espacio Schengen de libre circulación puede ser la víctima principal de todo ello, dice el autor.
  3. ¿Por qué se cuestiona la “Europa social” y el modelo europeo de cohesión? No debemos olvidar que las políticas de cohesión son un elemento fundamental de la construcción europea y de su identidad internacional, dice el profesor. Desde la década del 80 Europa ha invertido mucho dinero en ello pero ahora los recursos son mucho menores y la convergencia será lenta. El dilema fundamental que afecta al modelo europeo es el que se plantea entre las presiones competitivas de la globalización y el aumento de los costes financieros del estado de bienestar. Y no olvidemos el desafío más importante que hoy afrontan las sociedades europeas  en término de inclusión social: las migraciones. Si la UE no cambia sus actitudes políticas y sociales frente a este fenómeno podemos sucumbir ante el nacionalismo xenófobo y el racismo, lo que pondría en entredicho la supuesta naturaleza “normativa” de la UE, basada en valores democráticos.
  4. ¿Quiere la UE ser un actor civil global o una potencia irrelevante? Tras dos años de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el panorama de la acción exterior de la UE es bastante sombrío. Europa actúa en un mundo con desplazamientos del poder, nuevas potencias emergentes, un Estados Unidos crepuscular y un creciente número de actores globales no estatales. Sanahuja dice que la irrelevancia de la UE es autoinfligida debido a tres dinámicas: la erosión del poder de la UE como actor normativo, la fragmentación del poder europeo y la falta de liderazgo de los órganos de la UE. Ejemplos reveladores son la reacción europea a la primavera árabe y los “dobles raseros” en las relaciones con Rusia y con América Latina. Además hay otros indicadores  actuales claves: la UE vuelve a dar prioridad a la agenda comercial, tiene un papel poco efectivo en los organismos internacionales y el gasto en defensa sigue siendo muy inefectivo. Pero el mayor problema es, dice el autor, la marcada tendencia a la “renacionalización” de la política exterior.

¿Cómo puede la UE resolver tales dilemas?

Sanahuja plantea tres posibles escenarios: uno, la paulatina racionalización de la política y la economía, sobre la falsa premisa del control nacional; dos, la conversión del euro y las instituciones de la UE en un mecanismo disciplinario de los mercados financieros y tres, la redefinición de la UE como proyecto de gobernanza efectivo de la globalización (no sólo “mas” Europa, sino “mejor” Europa). Ojalá esta tercera vía se hiciera realidad.

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Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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