Por Cristina Casabón

José Ignacio Torreblanca* hace referencia en su artículo “Marte y Venus, 10 años después”, publicado en Presseurop y en Café Steiner (El País), al famoso y controvertido artículo de Robert Kagan, “Power and Weakness”, -publicado en Policy Review en 2002-, que estableció la famosa comparación de Estados Unidos y Europa con el Dios de la guerra (Marte) y la Diosa del amor (Venus); así como la asociación de estas dos deidades con el mundo hobbesiano, “regido por el uso de la fuera”, y el mundo kantiano, “regido por el derecho y las instituciones”, respectivamente. De este famoso artículo, recuerda José Ignacio, nace el mítico libro “Poder y debilidad”, publicado un año más tarde, muy criticado por su vinculación con el “unilateralismo” de la etapa de George Bush hijo. En “A Comment on Context” Robert Keagan se propone despejar algunas dudas acerca de “Power and Weakness”.

Kagan aclara en este artículo que su teoría, lejos de ser una legitimación de la política estadounidense de la época, “refleja el estado de ánimo y actitudes (…) de los años de Clinton de la década de 1990”. Hoy el autor sigue creyendo que estadounidenses y europeos debemos limar nuestras diferencias y trabajar juntos. “Muchos olvidaron que la brecha entre ambos se abrió mucho antes de la llegada de Bush y la intervención en Irak, pues ya antes había discrepancias en temas como la reticencia europea a tomar la iniciativa en Bosnia, precedida de una frustración clintoniana con la indecisión de Europa durante la guerra de Kosovo”. Añade que el famoso y controvertido ensayo de Robert Cooper, “The Post Modern State” (traducido al español en la Revista Académica de Relaciones Internacionales) -publicado en 2002- tuvo un gran impacto en su artículo, el cual, comenta José Ignacio Torreblanca, abogaba por un “nuevo intervencionismo liberal”.

Si bien el asesor del ex-presidente estadounidense George W. Bush y del aspirante a la presidencia John McCain ha despejado algunas dudas sobre su fuente de inspiración, como sostiene Torreblanca en su artículo, “más interesante resulta la conclusión que el propio Cooper plantea, una década después, sobre el resultado de este “enfrentamiento” entre Venus y Marte” en Policy Review bajo el título “Hubris and False Hopes”. Cooper declara que “si bien la versión de la política exterior estadounidense es menos noble que la europea, tiene el mérito de la honestidad y es más práctica que las nebulosas aspiraciones europeas multilateralistas”. El diplomático británico recuerda la importancia de la legitimidad en las intervenciones militares –se refiere a la legitimidad del pueblo iraquí-. Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, añade, “son importantes contribuciones a la legitimidad, pero no son determinantes”. En estos diez años que han seguido a la teoría de Kagan, continúa diciendo, la lección es la siguiente: “El propietario del poder por sí solo no puede decidir sobre lo que es y no es legítimo. Esto no es sólo un mundo de poder, en algún lugar, escondido, también hay un sentido de las normas.” En palabras de José Ignacio Torreblanca, “EEUU ha aprendido que necesita fijarse en la política, la legitimidad, la construcción de Estados, el derecho, no sólo en la fuerza.”

“Mientras tanto, un mundo de normas parece una alternativa atractiva a gobernar el mundo (…) si la facultad de dictar normas es poder, entonces Bruselas, de una manera modesta, es también un poder”, continúa diciendo Cooper. Añade que este modelo normativo ha fracasado en lo referente a su objetivo de crecimiento económico ya que “una zona monetaria necesita una combinación de tasas similares de crecimiento de la productividad.” Las medidas de austeridad no tienen por objeto esta similitud del crecimiento, sino el equilibrio del déficit fiscal. España, como Italia, se ha mantenido estrictamente dentro de las reglas, pero esto no ha impedido la crisis, recuerda el autor. “Una moneda común es una empresa colectiva que necesita una responsabilidad colectiva, es decir, una unión económica real. Pero la economía también es política (…) la voz de Alemania es clara, dice el autor, pero no es colectiva”.

Por lo tanto, en los últimos diez años, tanto en Europa como los Estados Unidos se embarcaron en proyectos importantes, sin estrategias políticas. EEUU se basó en el poder y la Unión Europea se basó en las normas. Pero las grandes empresas necesitan de grandes estrategas políticos, ya que necesitan consentimiento o apoyo para que funcionen.

*José Ignacio Torreblanca es director de la oficina de Madrid de ECFR. Su artículo apareció primero en Café Steiner, su blog en El País. Puede consultarse aquí

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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