Por el Blog de ECFR Madrid

Como parte del proyecto de ECFR ‘Reinvention of Europe’ , la página web de ECFR está publicando una serie de respuestas y reacciones de pensadores y académicos relevantes al reciente informe de Mark Leonard titulado “Four scenarios for the reinvention of Europe”. Se trata de un documento que describe las cuatro posibles salidas que podrían solucionar la actual crisis de Europa y argumenta que el principal desafío de Europa será resolver la profunda crisis del euro sin exacerbar la crisis crónica y declive del poder europeo. Ayer se publicó un comentario (en inglés) firmado por Narcís Serra, Presidente de CIDOB y miembro del Consejo de ECFR. Aquí os facilitamos la versión en castellano.

El papel de Mark Leonard aborda la actual crisis económica y política de Europa con un diagnóstico lúcido sobre los riesgos de caída en el populismo o en la tecnocracia. Después de explorar cuatro opciones de evolución desde la crisis actual, Leonard propone que Europa “should therefore embrace a progressive policy agenda that serves the interest of ordinary citizens as well as bankers. It needs a growth union rather than austerity union”.

Del mismo modo que hasta ahora el populismo en Europa ha utilizado los problemas ligados a la inmigración para incrementar su audiencia, es un hecho cierto que estamos fabricando un nuevo pretexto que puede ser empleado por populismos del Norte y del Sur, puesto que encaja con sus recelos antieuropeos, culpando a la Unión Europea de nuestros males y también de las políticas de austeridad que agravan nuestra falta de crecimiento económico.

El remedio debe estar en una revitalización de la política, enfrentándonos al problema de legitimidad de los órganos de la UE, entre otras razones porque hemos de pensar que si los políticos entregan el poder a los tecnócratas y éstos fracasan,  ¿cuál será el siguiente paso a proponer?

Mark Leonard señala con acierto la propuesta de la elección directa del Presidente de la Comisión o de ampliar la capacidad de iniciativa que hoy tiene la Comisión al Parlamento Europeo. Son muy buenas medidas, pero podemos preguntarnos si iniciativas menos transcendentales podrían allanar el camino. Un ejemplo me lo comentó en una conversación reciente con Mary Kaldor: someter a referéndum la creación de la financial transactions tax (FTT) que ya defienden varios gobiernos europeos. Creo que es una buena idea puesto que implicaría a los ciudadanos europeos en el esfuerzo de incrementar la gobernanza de los mercados financieros y marcaría un giro en la dirección de restablecer la primacía de la política sobre los mercados.

En relación a la “progressive policy agenda” debe tener como uno de sus puntos de partida la situación de la falta de demanda interna en la mayoría de países creada por una desigualdad creciente. Es suficientemente conocido el crecimiento de la desigualdad en los últimos veinticinco años en los Estados Unidos y el Reino Unido, que se ha extendido a casi todos los países de la OCDE. Pero es menos conocido que en China el peso de los salarios en el PNB ha descendido del 50% a algo menos del 40% entre 1995 y 2005, pasando los beneficios a suponer el 32% del PNB en 2005 frente al 24% de 1995.

La distribución de la renta ha pasado a ser un problema mayor de las economías de mercado, como muestra el reciente informe de la OECD “Divided We Stand. Why Inequality Keeps Rising” Se ha ido creando una minoría desproporcionadamente rica, y empobreciendo las clases medias, de este modo, su contribución a la demanda interna. Esta minoría no invierte su capital en el consumo y tiene un  gran deseo de productos financieros que alimenta la burbuja especulativa. La creación de un sector financiero creciente es otra consecuencia de este fenómeno.

Al mismo tiempo,  las clases medias contemplan como los ejecutivos, sobre todo del sector financiero, apoyados por gran parte de la academia, por las empresas de consulting,  las de asesoramiento sobre retribuciones, los grandes bufetes, bastantes Business Schools, las agencias de rating y la prensa económica, han cerrado un círculo que ha ido separándose progresivamente de la sociedad.

El contrato social que está implícito en la construcción de la Unión Europea se ha ido resquebrajando, entre otras razones,  porque es incompatible con una distribución tan desigual de la renta y también porque los Estados no pueden mantener su papel. No hay que excluir la globalización o la competencia por parte de los países emergentes, pero no debemos permitir que esta última causa oculte en el debate las que he mencionado.

Por todo ello, la progressive policy agenda que pide Mark Leonard debe incluir medidas que frenen la inercia hacia la desigualdad y corrijan el actual modelo de distribución. Algunos países han buscado remedio (o paliativos) por su cuenta a esta situación. Alemania fomentando las exportaciones,  como propone hoy el Presidente Obama a su país. Pero esta medida tiene el claro inconveniente que no es generalizable puesto que por definición la suma de exportaciones mundiales es igual a la suma de las importaciones. Otra forma de combatir la falta  de demanda interna ha sido, en los Estados Unidos y muchos otros países, el aumento de la facilidad de crédito para la compra de viviendas y el consumo. El inconveniente en este caso es hoy obvio: la creación de burbujas que están en el origen de la crisis actual.

De modo que si queremos favorecer el crecimiento económico de los países europeos hemos de ocuparnos de la redistribución de su renta; ésta no solamente se debe hacer por la vía fiscal, sino también en el sí de la propia estructura productiva. Se trata de políticas que pueden hacerse compatibles con los objetivos de macroeconomía sana como los que defiende tan tenazmente Angela Merkel y que tienen mucha mayor eficacia a escala europea que si son emprendidas por algunos países miembros.

En la progressive policy agenda habría que incluir también la reforma del sistema financiero, aunque es este caso es difícil que pueda cumplir el propósito definido por Mark Leonard de servir “the interests of ordinary citizens as well as bankers”. Aquí se trata también de volver a la política, puesto que no es posible que la tecnocracia nos resuelva el problema de la regulación del sector financiero y hay que demostrar que existen márgenes de maniobra más allá de la impotencia frente a los “dictados del mercado”. Se trata de poner en marcha medidas que sean apoyadas desde el sentido común de la opinión pública. La prohibición de los derivados no transparentes, la necesidad de que todas las transacciones financieras deban registrarse en alguna institución, la eliminación de los paraísos fiscales, la extensión de algún tipo regulación a todas las entidades  del sistema, la prohibición de los vehículos estructurados y demás formas de hacer que el balance de una entidad no refleje fielmente la realidad, son todas ellas medidas que, aunque implican una gran complejidad técnica en su concepción y aplicación, pueden explicarse en términos fáciles de comprender para el no experto.

Parece claro que el Presidente Obama ha renunciado a adentrarse en la política de reforma del sistema financiero, pero ello no impide que Europa la emprenda intentando que las consecuencias sobre la City (y Wall Street) sean estrictamente  las necesarias. Alemania, que tomó la iniciativa, por ejemplo, de prohibir las operaciones de short selling, bien pudiera liderar un gran esfuerzo europeo en esta dirección.

En resumen una progressive policy agenda implica un retorno a la política. Aquí indico dos grandes temas, la distribución de la renta y la reforma financiera que pueden mover a Europa en esta dirección, y contribuirán a legitimar la Unión entre sus ciudadanos, aparte de enfrentarse con instrumentos al dilema entre tecnocracia y populismo.

Enlaces de Interés:

Reinventing Europe: Narcís Serra, publicado el pasado 12 de Marzo.

La lista de personas que ya han publicado en esta serie son Harold James, Richard Rosecrance, Brigid Laffan, Charles S. Maier, Georg Sørensen, Chris J. Bickerton, Carlos Gaspar, Dimitri Sotiropoulos, Pawel Swieboda, Claus Offe, Mario Teló; Josep M. Colomer, Marco de Andreis y Miguel Maduro. Puedes leer cada una de estas contribuciones aquí.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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