Por Javier García Toni

Herman Van Rompuy, presidente permanente del Consejo Europeo, ha sido reelegido para un nuevo mandato de otros dos años y medio por unanimidad entre todos los líderes de la UE. Tal y como se detalla en las conclusiones del Consejo Europeo de los días 1 y 2 de marzo celebrado en Bruselas, Van Rompuy seguirá siendo presidente desde el 1 de junio de 2012 hasta el 30 de noviembre de 2014. Un tipo discreto, de bajo perfil y ampliamente desconocido para mucha gente que cumplirá a la perfección su papel: el de no quitar protagonismo a los vanidosos líderes europeos.

Herman Van Rompuy (Etterbeek, Bélgica, 31 de octubre de 1947, democristiano, casado y con cuatro hijos) fue primer ministro de Bélgica hasta que abandonó el puesto para convertirse en la que debía ser, de acuerdo con el Tratado de Lisboa, la cabeza más visible de la Unión Europea (puesto para el que sonaron, entre otros, Felipe González o Tony Blair). Dos años y medio después, el presidente ha hecho exactamente lo que los líderes esperaban de él y lo contrario de lo que subyacía en el espíritu del ambicioso Tratado de Lisboa. Ha mantenido un perfil muy bajo, sin estridencias ni meteduras de pata pero tampoco sin aciertos y grandes logros.

Como señala Soledad Gallego-Díaz en un fantástico perfil que publicaba El País el 4 de marzo, “Herman van Rompuy era un político más bien desconocido cuando fue elegido primer presidente del Consejo Europeo. Su mejor carta de presentación era ser belga. “Si alguien es capaz de gobernar Bélgica, es capaz de gobernar cualquier cosa”, es una sentencia que se atribuye al francés Jacques Attali. Y, efectivamente, Van Rompuy, dirigente de un partido democristiano flamenco, había demostrado ser capaz de gobernar su país. Fue ministro de Presupuestos y primer ministro (2008-2009). Se le atribuía también ser eficaz en la sombra, estar dispuesto a negociar ad nauseam y conocer muy bien los dosieres económicos. Y su toque “espiritual” y poético (estudió filosofía y escribe pequeños haikus, poemas de origen japonés de extremada disciplina formal) le daba cierto halo a su biografía […] Herman van Rompuy cultiva tanto la discreción que algunos creen que está imprimiendo un tono demasiado gris a una institución recién creada, que hubiera necesitado más calado político: “Una cosa es que el Tratado le otorgue pocas competencias, y otra que el primer presidente que tiene Europa se convierta en una especie de diplomático al servicio de Merkozy. Nada le obliga a imprimir ese tono tan gris que ha caracterizado su primer periodo”, mantiene un especialista en “comunicación europea”. En estos dos años y medio no ha habido ni un solo momento Van Rompuy, critica“.

Como también señala la periodista, es con sus correligionarios Berlusconi y con Durao-Barroso, presidente de la Comisión Europea, con los únicos que ha tenido problemas. Con el primero por motivos evidentes y con el segundo por la lucha que siempre mantienen las instituciones europeas entre sí para ganar en importancia y relevancia en el seno de la Unión: “Con Barroso, un democristiano portugués, los problemas son de otra índole que con Berlusconi. En este caso se trata de profunda desconfianza mutua. El presidente de la Comisión tiene, según los tratados, bastantes más poderes que el presidente del Consejo, pero, según algunos testimonios, Van Rompuy intenta presentarse como la persona de la que los jefes de Gobierno pueden fiarse y construir así, poco a poco, una red de influencias internas. Y eso es precisamente lo que Durão Barroso detesta porque achica su papel“.

Entre las más loables labores del presidente, destaca su esfuerzo con el uso de las nuevas tecnologías, desde su cuenta personal de Twitter (@euHvR) hasta una curiosa iniciativa llamada Ask the President, donde los ciudadanos podían enviar sus preguntas en vídeo a Van Rompuy y este las respondía en el mismo formato.

Van Rompuy ha sido también el que ha tratado de impulsar las conocidas como asociaciones estratégicas de la UE. Hoy se cuentan diez asociaciones de este tipo con Brasil, Rusia, China, India, Suráfrica, EEUU, Canadá, México, Corea del Sur y Japón. Sin embargo, la falta de coherencia estratégica y la falta de definición concreta de objetivos y resultados ha hecho que este tipo de asociaciones aún no estén dando los frutos que se esperan. Este tema será objeto de un análisis mucho más extenso en una próxima ocasión.

Mientras tanto, le deseamos la mejor de las suertes a nuestro recién reelegido presidente.

Sígueme en Twitter: @JGToni

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Documentos de interés

GALLEGO-DÍAZ, Soledad: “Un presidente sin pasiones“. El País. 4 de marzo de 2012

Conclusiones del Consejo Europeo EUCO 4/12 (Bruselas, 1 y 2 de marzo de 2012)

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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