Por Cristina Casabón

La revista especializada en temas internacionales, Foreign Policy, ha publicado hace unos días la nota “The Sick Man of Europe Is Europe”, escrita por Justin Vaïsse, que analiza con detalle la edición 2012 de la Scorecard de ECFR, una publicación que intenta clasificar los éxitos y fracasos de Europa en materia de política exterior durante el último año. Compartimos con vosotros algunos comentarios interesantes del artículo:

Al margen de éxitos puntuales como la intervención en Libia, la entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio (OMC), y el acuerdo alcanzado en la conferencia de Durban sobre el cambio climático, no cabe duda de que Europa en 2011 ha perdido influencia en el mundo como consecuencia de la grave crisis económica que atraviesa. Si la crisis del euro no se resuelve este año, Europa podría experimentar en los próximos años una pérdida aún más dramática del poder, que tendría consecuencias negativas para el orden mundial, las organizaciones multilaterales, y los Estados Unidos.

Resulta evidente que Washington está girando hacia Asia y las potencias emergentes como India y Brasil para mantener su posición de liderazgo. Sin embargo, una erosión de la posición de Europa en el mundo sería un mal presagio para el orden liberal occidental que Washington trata de defender. A pesar de sus defectos, los europeos seguimos siendo los mayores contribuyentes a las organizaciones internacionales y los mayores proveedores de Ayuda Oficial al Desarrollo, y todavía gastamos más en defensa que todos los países del BRIC juntos. Además, Europa tiene un papel importante como mediador internacional, entre Estados Unidos y otras potencias.

Por efecto de la crisis se derivaron varios fracasos en el continente africano: la capacidad de Europa para reaccionar ante el Despertar Árabe se vio menguada por la falta de una oferta cuantiosa con la que agasajar a los líderes de la transición; una ola de populismo restringió el flujo de inmigración de estudiantes y trabajadores de estos países; y se alimentó un sentimiento proteccionista que impidió cualquier apertura real de los mercados, especialmente hacia los productos agrícolas del Norte de África.

Los Estados miembros han comenzado poco a poco a darse cuenta de que hay que apostar por una posición común antes de negociar con los  chinos o los rusos. En particular, el 2011 es el año en que la Unión Europea implementó un nuevo enfoque hacia China, sobre la base de la unidad y la reciprocidad. Por el contrario, la crisis europea se convirtió en la oportunidad de oro del gigante asiático. Mientras que la Comisión Europea ha realizado valiosos esfuerzos para abrir los mercados públicos de China en materia de adquisiciones, los Estados miembros –entre ellos España- negociaban la financiación de su deuda pública de forma bilateral. 

Por otro lado, el deterioro de la situación económica de Europa ha hecho mella en los presupuestos para la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y en la defensa, una tendencia que probablemente continuará e incluso se intensificará en 2012. Aunque Estados miembros como Suecia y Gran Bretaña han mantenido la AOD en niveles altos, otros como Italia y España han recortado su ayuda. Además, los europeos están reduciendo sus presupuestos de defensa, lo cual plantea dudas acerca de la viabilidad de las Operaciones de Gestión de Crisis y más aún, de operaciones militares como la de Libia. Aunque se ha discutido mucho sobre “la puesta en común” de los recursos militares, en la práctica los Estados miembros han reducido sus presupuestos y capacidades de defensa sin la cooperación o la consulta con sus socios (o, para el caso, con los aliados de la OTAN).

Quizás el efecto más insidioso de la crisis es la forma en que se está transformando la propia Europa. Si bien un movimiento gradual hacia una política exterior común era todavía concebible en 2010, no se ha realizado tal espectativa. Alemania y Francia han negociado sólo con miembros VIP – lo que el ex Secretario General de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, ha denominado “diplomacia selectiva”– dejando al margen a las instituciones de la UE (Comisión y Parlamento) y a los Estados miembros más pequeños.

Como resultado de la crisis del euro, muchos perciben a Alemania como el líder indiscutible de Europa. Los investigadores de ECFR opinan que aunque Alemania es más fuerte que nunca, todavía no está lista para liderar Europa – o al menos no en la forma en que a Estados Unidos le gustaría-. Alemania es líder en asuntos exteriores con Rusia, pero en otros temas – la abstención en la votación de Libia ante las Naciones Unidas es la más visible en el año 2011 –  la política exterior alemana está dictada por las necesidades de su economía, basada en las exportaciones, más por intereses geoestratégicos.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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