Por Marisa Figueroa

“A un año de la caída de Hosni Mubarak (…) Europa no puede quedarse de brazos cruzados”, escribió Ana Palacio la semana pasada en Project Syndicate. Lluis Bassets dijo en su columna de esta semana que “la crisis política desencadenada por las revueltas ha estimulado la acción multilateral y reaviva instituciones y proyectos de cooperación e integración” aunque no siempre en la buena dirección, aclara. Julien Barnes-Dacey, investigador de ECFR publicaba hace unos días un análisis sobre lo que está sucediendo en Jordania, tras un viaje de estudio al país: “son momentos sin precedentes en Jordania. Percibida internamente como el actor central de la estabilidad de la región, el país, en realidad, está experimentando su propio y lento despertar y los jordanos de diferentes ideas políticas exhiben una ansiedad palpable”. Las revoluciones árabes nos han dado la posibilidad de ver al Mediterráneo con otros ojos, pero seguimos sin reaccionar.

Ana Palacio es muy tajante en sus afirmaciones: “ante la magnitud del desafío de los vecinos del sur, la UE debe forjar un partenariado euromediterráneo mucha más eficaz que las políticas desarrolladas hasta ahora”. ¿Cuáles serían los desafíos? El primero, restablecer la confianza y con ello reconsiderar nuestra actitud hacia el islam político. Europa debe continuar con su compromiso con el pluralismo, el estado de derecho y la igualdad de las minorías y las mujeres (Marruecos es el caso clave). También tenemos que continuar con el principio del “más por más” ya que Europa sigue siendo el principal socio comercial de la región. Palacio da unos datos muy interesantes de cómo Europa es un actor clave para fomentar la financiación hacia la región vía FMI, Banco Mundial, Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo. Finalmente Palacio hace un llamado para que pensemos en una política europea en término de colocación (y no deslocalización) industrial en la región, resaltando el caso de la inversión en infraestructuras que el Mediterráneo necesitan para su integración regional. Hay que impulsar las oportunidades económicas y aumentar la prosperidad de la zona, lo que contribuiría a que todos podríamos superar los trances económicos por los que estamos pasando.

Bassets resalta desde el principio que las revueltas árabes han demostrado que pocas zonas del mundo se hallaban tan poco integradas económicamente y más cuarteladas en lo político que el Norte de África. Lo bueno es, según su parecer, que recién ahora los actores de la región se están dando cuenta de lo importante y necesario que es comenzar a hablar entre ellos, cerrar pactos, concertar acciones diplomáticas o militares y comenzar a actuar juntos. Hay dos acciones integradoras actuales en el oriente árabe. Una de ellas es el Mashrek que intenta cambiar el régimen de Siria y contener a Irán y que maneja como concepto central la seguridad (al estilo de la OTAN en la guerra fría, aclara al final de su artículo). Y luego está el Magreb, que intenta aplicar el concepto de multilateralismo constructivo y que tiene en Túnez su mejor ejemplo (al estilo de una cooperación económica y civil como en la UE).

¿Qué está pasando en Jordania?

También me interesó mucho la nota sobre Jordania que Julian Barnes-Dacey publicó en la web de ECFR bajo el título Jordan – no longer boring? Tras su viaje al país, Julien afirma que aunque el rey Abdalá continúa disfrutando del apoyo popular algunas voces disconformes comienzan a aparecer y piden más reformas antes que el cambio de régimen. Mientras las arcas del estado jordano comienzan a estar vacías y se teme una bancarrota pronto, nadie duda que Jordania será cada vez más dependiente de la ayuda internacional para sostener su gasto público. Los retos políticos del rey serían, según el autor, dos: la necesidad de reformas políticas (demanda del principal partido Frente de Acción Islámica y que tiene el apoyo de la numerosa población palestina) y promover la creación de más empleo y desarrollo local (petición de las tribus del East Bank). Europa debe estar pendiente de lo que sucede allí porque habrá elecciones municipales y parlamentarias a finales de este año.

Ana Palacio y Lluis Bassets son miembros españoles del Consejo de ECFR.

Enlaces de interés:

Jordan – no longer boring?, escrito por Julian Barnes-Dacey y publicado (sólo en inglés) el pasado 9 de febrero de 2012.

Europa debe abrirse al Mediterráneo, escrito por Ana Palacio y publicado en Project Syndicate el pasado 10 de febrero de 2012

Geopolítica árabe, escrito por Lluis Bassets y publicado en el diario El País, el pasado 16 de febrero de 2012

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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