Por Marisa Figueroa

Como parte del proyecto de ECFR llamado “Reinvention of Europe”, publicamos esta semana un documento que examina la situación de Polonia con la crisis del euro, escrita por Konstanty Gebert, director de ECFR en Varsovia. Con una economía que representa la cuarta parte de la alemana y una población que representa sólo la mitad de la germana, Polonia no puede ni quiere aspirar a tener una silla permanente en la mesa principal europea pero si quiere hacer oír su voz ahora cuando los países europeos más poderosos están conduciendo hacia direcciones diferentes.

La posición estratégica de Polonia en la UE es complicada por sus intentos para gestionar varias líneas divisorias. Algunos ejemplos: su futuro está ligado fundamentalmente al club de la eurozona al que no pertenece, pero al que anhela profundamente unirse; Polonia también abarca las fronteras demográficas y económicas que existen entre los mayores actores europeos y los pequeños; Polonia es el único miembro de la UE que no ha tenido recesión económica en los últimos 20 años, y sus tasas de crecimiento económico (4.2% en el tercer trimestre del año 2011, y un 3% proyectado para 2012) continúan superando las expectativas. En otras palabras, el éxito económico polaco está directamente integrado con el euro de los 17 pero no puede influir allí.

A nivel internacional Polonia ha estado concentrando relaciones con Berlín, Londres y París, justo en ese orden. Se trata de una planificación radicalmente nueva para la política exterior polaca que, en las últimas dos décadas, se alineó por razones de seguridad fundamentalmente con Washington  y Moscú, antes de con las capitales europeas. En la actualidad, gran parte de la política exterior de Polonia se focaliza en los temas regionales y de vecindad. Por eso, los polacos son capaces de organizar a los estados miembros más pequeños alrededor de una política común de intereses (para temas como las emisiones de CO2, EaP, etc.). De hecho, la última edición del Scorecard ha probado el liderazgo de Polonia en 5 aéreas internacionales. Todo este nuevo panorama también explicaría porque hoy Varsovia es un socio deseable, especialmente para Berlín (en oposición a París y Londres), que siempre hizo del este una prioridad fundamental.

Berlín, Londres y París

A día de hoy, Berlín es el principal aliado de Varsovia en la UE y ambas capitales coordinan sus principales políticas. Este acercamiento es consecuencia de desarrollos históricos del pasado y el resultado de una apreciación inteligente de los desafíos actuales y futuros. Otra coincidencia clave en la actualidad es que ambos países quieren ver la crisis del euro resuelta a instancias de las instituciones europeas, no fuera de ellas. Por eso Polonia no ve con buenos ojos el euroescepticismo británico y ha dicho públicamente que promoverá movimientos diplomáticos en Europa para que Reino Unido retorne al espíritu europeo. Con Francia existe un largo proceso de mutuo desacuerdo (como el rechazo francés a la entrada de Polonia a la OTAN y el ingreso a la UE).

Desde la perspectiva polaca, la solución ideal a la crisis actual sería promover mayor integración europea, con Alemania (en la economía) y Francia (en la política) invirtiendo en el futuro de las instituciones europeas y el ejercicio de un liderazgo conjunto. El discurso del ministro polaco de exteriores, Radek Sikorski, de noviembre del año pasado es un poderoso y elegante argumento que apoya esta visión. Buscó convencer a Sarkozy y a Merkel de que Polonia necesita ser parte de la solución y que la ampliación fue buena para Europa (esto último dicho con una intencionalidad clara hacia Francia que tiende, por boca de algunos de sus políticos, a culpar la actual crisis con la ampliación de la UE). También pidió al Reino Unido a que vuelva al sentido común porque si Londres se retira, dejará los cimientos para una Europa sólo Franco-Alemana.

Tras los aplausos y repercusión que el discurso de Sikorski produjo, Polonia no fue capaz de introducir tales palabras en resultados políticos en la cumbre europea de diciembre de 2011. Polonia sabe que un cambio de la unidad de la UE a una Europa a dos (o más) velocidades significará su relego a la periferia europea (por el tamaño de su economía y su condición de no miembro de la eurozona). Ha quedado claro que Polonia dedicará todos sus (limitados) recursos para evitar tal escenario.

Puedes leer la versión completa (en inglés) de Reinventing Europe: Poland and the euro crisis, by Konstanty Gebert pinchando aquí.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

Un comentario »

  1. […] el futuro de la dirección europea. El tercero de esta serie versa sobre Italia (el primero fue de Polonia y el segundo sobre República Checa) y está escrito por Marco De Andreis, Director de Estudios […]

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