Por Cristina Casabón

Desde el comienzo de las revueltas el pasado 15 de marzo, la represión en Siria por parte del régimen de Bashar al Assad se ha tornado cada vez más violenta y a día de hoy podemos afirmar que se ha cobrado alrededor de 5.000 vidas, según estimaciones de la ONU (aunque los opositores señalan que superan las 7.000). Después del veto de Rusia y China a una intervención de Naciones Unidas y de la demostrada insuficiencia de una política de poder blando basada en sanciones económicas para frenar el derramamiento de sangre, los ciudadanos nos preguntamos ¿qué pasa ahora?, y así lo expresaba Financial Times ayer, lunes 6 de febrero, en un artículo titulado How to rescue the Syrian peace plan, el cual decía que no es tan importante el veto de China y Rusia como el respaldo de los otros trece miembros del Consejo de Seguridad, y que hay que trasmitir a la sociedad siria este apoyo.

Richard Gowan, investigador principal de ECFR, en su artículo The EU and Syria: everithing but force? se pregunta si puede la Unión Europea basarse exclusivamente en su poder blando para aplacar una crisis como la que se gesta en Siria y califica de insuficiente la actuación europea: ” el gobierno de al-Assad aún no ha abierto serios debates políticos sobre el futuro del país y el ejército sirio continúa con sus abusos”. Según relata el autor, Siria se ve peligrosamente cerca de una guerra civil a gran escala. En este sentido, la acción que cabe esperar de la Unión Europea no es un mero apaciguamiento del conflicto, sino que debe crear las condiciones para una solución política dentro del país afectado para evitar una guerra civil y la garantía de que este acuerdo político sea aceptable para los países vecinos y aliados.

Natalia Sancha, en su artículo “El desafío de El Assad y las vacilaciones de Occidente”, publicado en el volumen 142 de la revista Política Exterior, comenta que “el escenario de una guerra civil en Siria inquieta a toda la región: de Israel a Irán, de Líbano a Turquía, de Irak a Arabia Saudí”. Según comenta la autora, los levantamientos cuentan con el apoyo de sus vecinos Líbano e Irak: “las porosas fronteras con dos vecinos capaces de suministrar armamento, Líbano e Irak, alimentan el escenario de una guerra civil en una parte de la oposición siria, que defiende tomar las armas frente a la constante represión militar”. La autora comenta que “las sanciones de la Unión Europea llegaron cuatro semanas después del inicio de las protestas, y los europeos tardaron otras dos en condenar a El Assad, dando oportunidades al presidente sirio para retornar al camino adecuado. A pesar de ello, El Assad parece seguir utilizando el mismo lenguaje político, alternando concesiones y amenazas.” Natalia Sancha también ha entrevistado en Afkar/Ideas a Michel Kilo, escritor e intelectual sirio que colabora en reconocidos diarios árabes y panárabes como As Safir o Al Quds al Arabí. Michel Kilo sostiene: “No creo que vaya a haber una guerra civil en Siria. No hay que usar las armas en un conflicto cuyos objetivos son democráticos. Se trata de un error estratégico”.

Estos vientos de guerra civil se han levantado con la propuesta estadounidense de armar a la oposición siria, según se comenta hoy en El País. Obama está obligado a actuar en lo que considera un conflicto que podría tener repercusiones en una región muy convulsa, y es un hecho que la Secretaria de Estado defiende pasar por encima del veto de Rusia y China para conseguir sus objetivos, por ello ha anunciado que, para hacer frente a un Consejo de Seguridad “neutralizado”, Estados Unidos “redoblará sus esfuerzos fuera de las Naciones Unidas con aquellos aliados y socios que apoyen el derecho del pueblo de Siria a tener un mejor futuro”.

Las declaraciones de Clinton y el comunicado del sábado de Obama dejan claro que esta Administración propone la actuación incluso en contra de Rusia, lo cual abre un escenario incierto en las relaciones entre las dos potencias. El hecho de que no se respete el veto de China y Rusia en Naciones Unidas no parece que sea un punto preocupante para la Administración, mientras su actuación esté respaldada por aliados como la Unión Europea y su intervención sea considerada como una acción “generosa” por parte de la opinión pública estadounidense (no hay que olvidar que 2012 es año electoral en Estados Unidos). Este debate acerca de una intervención, y acerca del carácter de la intervención que se ha producido entre los grandes ha puesto de manifiesto sus diferencias,  y ha generado un conflicto de intereses y valores. En este clima de tensión no resuelta, ¿cuál será el próximo paso?

Enlaces de interés:

Calling Russia’s bluff on Syria?, artículo escrito por Julien Barnes-Dacey, investigador de ECFR, publicado el pasado 2 de febrero.

Assad’s continued defiance in the face of growing isolation, artículo escrito por Julien Barnes-Dacey, investigador de ECFR, publicado el pasado 13 de enero.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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