Por Javier García Toni

Los acrónimos siguen proliferando. El 30 de noviembre se cumplió el décimo aniversario de la acuñación del término BRIC, acrónimo que agrupa a Brasil, Rusia, India y China. Jim O’Neill y su equipo de economistas de Goldman Sachs publicaron el informe “Building better global economic brics“, en el que pusieron sobre la mesa las siglas hoy omnipresentes de los nuevos ‘ladrillos’ (brics, en inglés) de la economía mundial, los BRIC. Desde entonces y hasta ahora, la sopa de letras que forman todos los acrónimos que han ido surgiendo es enorme. Todas ellas hacen referencia a diferentes poderes emergentes, todos ellos cambiando decisivamente el mapa del poder mundial. IBSA (India, Brasil y Sudáfrica), BRICK (los cuatro BRIC más Corea del Sur), BRICS (los cuatro BRIC más Sudáfrica), BRIMC (los cuatro BRIC más México), BRICA (los cuatro BRIC más los países árabes del Golfo), CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica), EAGLES (China, India, Brazil and Russia pero también otros seis Corea, Indonesia, México, Turquía, Egipto and Taiwán) o CEMENT (siglas en inglés de Países en los Mercados Emergentes Excluidos por la Nueva Terminología) son solo algunas del nutrido grupo de siglas que, con mayor o menor fortuna, bailan en las bocas de los internacionalistas de todo el mundo.

Jack A. Goldstone ha acuñado unas nuevas siglas en su artículo “Rise of TIMBIs” publicado por la revista Foreign Policy. Los TIMBI es el grupo formado por Turquía, Indonesia, México, Brasil e India y son, según el autor, las economías que ‘agitarán’ al mundo las próximas décadas. China y Rusia caen de la lista, dice el autor, porque su patrón demográfico llevará al declive su población en edad de trabajar. Los TIMBI, sin embargo, incrementarán su población en edad de trabajar entre un 10 y un 30 por ciento desde ahora hasta 2040. El autor argumenta por qué Rusia y China quedan fuera de la lista centrándose en numerosos aspectos. La política del hijo único, la falta de población joven universitaria y la necesidad de invertir mucho capital por trabajador para que aumente la productividad (invirtiendo también en innovación tecnológica) son algunos de los problemas que acusaría China, mientras que Rusia se enfrenta a sus propios desafíos, según escribe Goldstone. No tiene una economía diversificada y, pese a tener una población bien educada, no se está invirtiendo en innovación tecnológica y modernización para mejorar la productividad, a lo que se suma una endémica y destructiva corrupción.

Expulsando a la R y a la C del acrónimo BRIC, el autor se queda con la B y la I, a la que añade la T de Turquía, la I de Indonesia y la M de México. ¿Por qué? Todos son democracias, tienen un altísimo potencial de crecimiento, su población activa está aumentando y tienen posibilidad de aumentar los estándares educativos. Pese a eso, todos tienen sus dificultades. Los conflictos con la minoría kurda en Turquía, las enormes desigualdades que se dan en todos ellos, la violencia de los cárteles de la droga en México, los conflictos regionales en Indonesia y la corrupción son algunos de los problemas que rondan a estas nuevas potencias económicas pero que, a juicio del autor, no las inhabilitan para tomar la delantera en el disputado mundo de las ‘potencias emergentes’.

PIB en miles de millones en dólares.

Brasil podría alcanzar a Alemania en 2025, como se puede ver en el cuadro que muestra las previsiones de crecimiento de los TIMBI en comparación con otros países, convirtiéndose en la cuarta economía del mundo (tras Estados Unidos, China y Japón). India alcanzará, según la previsión, a Italia y Reino Unido en 2020 y en 2030 será la sexta economía mundial habiendo desplazado a Francia. Los TIMBI, señala el autor, tienen economías diversificadas y las exportaciones de crudo (antes cruciales para México e Indonesia) ya no son centrales. Al ser democracias, están mucho más preparadas para que su economía se guíe por principios creativos basados en el conocimiento que las autoritarias Rusia y China. Colectivamente, los TIMBI tienen un 25% más de población y el mismo PIB que China, y su voto puede ser decisivo en los foros internacionales en hipotéticos enfrentamientos entre EEUU, Rusia y China.

Goldstone sugiere que los TIMBI exploren la formación de un bloque conjunto, que podría tener más impacto global que China. El punto de partida es interesante y se puede debatir sobre ello. ¿Quedará el acrónimo en el baúl de los acrónimos olvidados o prosperará como lo hizo BRIC en su momento? Las dificultades internas que enfrenta cada país son enormes y no más pequeñas que las de China o Rusia. Sin embargo dos ventajas son evidentes: diversificación de la economía, posibilidad de aumentar el nivel de educación de la población activa y carácter democrático (más o menos discutible) del Estado.

¿El ascenso de los TIMBI o un atractivo titular vacío de contenido?

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Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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