Firma invitada: Sebastian Dullien

La semana pasada tuve la oportunidad de hablar con un número importante de directivos de inversiones en Berlín que, en conjunto, fueron responsables de varios cientos de millones de inversiones en la zona euro y entre cuyos clientes figuran algunos de los más importantes fondos soberanos y bancos centrales del mundo. Lo que me dijeron acerca de la crisis del euro es francamente aterrador. Brevemente, estos son sus mensajes:

  • Los inversores extranjeros (fundamentalmente bancos centrales y fondos soberanos) están huyendo masivamente de los bonos españoles e italianos, y cada vez más de los franceses.
  • La percepción del mercado es que el contagio ya ha sobrepasado a Italia y está llegando a Francia. Esto tiene implicaciones importantes: existe el riesgo de que incluso un nivelado Mecanismo Europeo de Estabilidad sea demasiado pequeño, porque Francia podría no ser capaz de actuar más como acreedor, y podría necesitar esos fondos. En ese caso, sólo un actor podría seguir ayudando: El Banco Central Europeo, que tendría que comprar bonos soberanos a gran escala.
  • Los eurobonos sólo serán aceptados por estos inversores si vienen con un marco que prevenga el despilfarro fiscal en el futuro. Hay muy poca confianza en la estabilidad de la austeridad y en el pacto de crecimiento, tal y como ha sido acordado.
  • De acuerdo con la gente con la que hablé, hay un amplio consenso sobre la única manera de devolver la confianza definitivamente a los mercados europeos: un paso atrevido hacia la unión fiscal. Sin embargo, estos directivos se mostraban muy escépticos con respecto a la capacidad de los responsables políticos para lograr una reforma de largo alcance. Todos ellos decían que dadas sus percepciones sobre el ambiente político, llevaría mucho tiempo llevar a cabo los cambios institucionales necesarios.
  • Hemos perdido muchas oportunidades de dar confianza a los mercados. Sin embargo, para una reacción a corto plazo de los mercados, el tamaño del Mecanismo Europeo de Estabilidad debería ser más grande.

Teniendo en cuenta que estos directivos son los que deciden dónde poner en dinero y, por lo tanto, deciden indirectamente los ratios de interés pagados por los países de la zona euro y, al final, deciden también el futuro del euro; esto significa que para el euro ahora mismo la cuestión es lograr la unión fiscal o reventar. Mientras los políticos parece que lo van entendiendo, todavía están lejos de este punto.

Hoy, con la cumbre europea, volvemos a tener un día clave.

*Sebastian Dullien es investigador principal de ECFR

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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