Por Nika Prislan

Hace unos días estuve en una reunión interesante donde se comentaba la política exterior estadounidense hacia el norte de África desde la primavera Árabe y como los recientes desarrollos del conflicto israelí-palestino estaban cambiando el rumbo de los hechos. Estos dos temas tienen un gran peso en la política exterior de EE UU desde el principio del 2011 y han estado causando muchas incomodidades no solo entre EE UU y sus socios por todo el mundo sino también entre los políticos nacionales que son responsables de la creación e implementación de una política exterior estadounidense.

Desde el año 2000 el conflicto israelí-palestino se ha estancado y la maquinaria para busca resoluciones se ha vuelto más pesada y menos productiva. Sin embargo, durante el verano y especialmente desde el mes pasado el conflicto ha vuelto a las primeras páginas, en gran parte gracias a que el Presidente Abbas no solo declaró que Palestina iba a presentar su petición para el reconocimiento del estado palestino en la ONU sino que también lo hizo efectivo el 23 de septiembre en la Asamblea General de la ONU en contra de la presión internacional (especialmente de EE UU). Por la causa de esta petición, algunos comentan que EE UU y Obama se encuentra ahora en una posición incómoda: aunque Obama ha intentado re-iniciar el diálogo entre los palestinos e israelíes, nada ha funcionado y ahora se encuentra en una situación donde tendrán que dar un veto en el Consejo de Seguridad de la ONU por su fuerte alianza con Israel, pero que este acto les alejara del mundo árabe. O mejor dicho, les alejarán completamente de los países de la primavera árabe que están pasando por una transición y que disminuiría la oportunidad estadounidense de ser parte de las transiciones.

En la reunión se comentaba también que los estadounidenses se han encontrado reiteradamente con el elemento sorpresa de los eventos en el norte de África y Oriente Medio y que por lo tanto su política hacia la Primavera Árabe se ha encontrado muchas veces sin coordinación. Además, algunos comentaron que las reacciones de EE UU han demostrado un defectuoso pensamiento estratégico en el Oriente Medio y hacia la primavera Árabe. Muchos dijeron  que eso era porque EE UU, por un lado, apoya a la democracia, pero al mismo tiempo en Oriente Medio, muchos de sus ´socios´ eran los líderes que fueron derrocados, o países que todavía siguen por una vía bastante autoritaria. La conclusión más resonante de la reunión, y una que no deberíamos olvidar es:  ¨No importa lo que pasa en el mundo, el auge de China (o la crisis de la Eurozona), el Oriente Medio y sus problemas nunca desaparecerán,¨ y por lo tanto es estratégicamente importante intentar resolver los problemas de esta región.

Documentos de interés:

Levy, Daniel y Witney, Nick, ¨Palestinian statehood at the UN: Why Europeans should vote Yes,¨ septiembre de 2011

Yeoman, Fran, ¨A European call for recognition of a Palestinian state,¨ 19 de septiembre de 2011

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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  1. pablo benavides dice:

    Habría muchísimo que comentar pero seré telegráfico:1º- El conflicto palestino-israelí ha condicionado la política de todo Occidente – y no sólo de EEUU – en todo el Mediterráneo y Oriente medio. Así va a seguir siendo. 2º- El sino de la “primavera árabe” no opuede ser más incierto. No puede – desgraciadamente – hablarse de un progreso hacia la democracia salvo en Túnez que ya ha vivido experiencias semidemocráticas en el pasado. 3º- Los aliados de EEUU han sido, son y serán igualmente inciertos y se decantarán en los sentidos más diversos: Pakistán, Afganistán, Egipto, Arabia Saudí, etc etc. Pegarse a la rueda amaricana sin más implica correr riesgos. Pero ¿ cabe hacer otra cosa ? 4º- Reducir la política exterior a la “chinalización” es aberrante sobre todo para España, condenada a vivir con sus vecinos mediterráneos. La geografía y por ende la geopolítica no cambia.

  2. Miguel dice:

    Un comentario, Estados Unidos nunca ha intentado mejorar la situación de Oriente medio. Su objetivo tras la Segunda Guerra Mundial fue arrebatarles la zona a los británicos, y sobre todo hacerse con el control de los recursos energéticos. Ya que su control suponía en buena medida un control de mundo.
    Saludos,

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