Por Marisa Figueroa

La UE siempre aspira a jugar en la liga de los grandes por su tamaño económico y demográfico y por eso prioriza el concepto de las “asociaciones estratégicas” en sus relaciones con el mundo. Una de las  preguntas claves del libro La fragmentación del poder europeo es ¿Consideran EEUU, China, Rusia, Brasil e India a la UE como un socio estratégico? La respuesta no está clara ya que en algunos casos sí es cierto que la UE es ciertamente estratégica (sobre todo en las cuestiones económicas) pero en otros ámbitos la UE parece estratégica porque se la relaciona sólo con los tres grandes –Alemania, Francia o Reino Unido –, considerados de forma individual.

De las grandes potencias con las que la UE tiene que competir, China es probablemente la que mejor ha aprovechado las divisiones internas de los europeos. Como dice el autor del libro, José Ignacio Torreblanca, con EEUU Europa tiene una sintonía en valores y visión del mundo, con Rusia los europeos tienen la memoria de la Guerra Fría y saben su debilidad económica relativa (excepto el ámbito energético). Pero con China la realidad supera la ficción: los líderes europeos están hipnotizados con el país asiático, van dándole todo lo que quieren y generalmente a cambio de poco o nada. Y sin coordinación europea.  Dado como funciona China (capitalismo de Estado), equilibrar relaciones con ellos significa construir vínculos políticos bilaterales que abran las puertas al mercado chino y ahora, con la crisis de la deuda soberana, China se ha posicionado política y económicamente en Europa.

¿Tienen los europeos una visión adecuada de China? Pues parece que no y por eso la elección de esta diapositiva para el post de hoy. Torreblanca cita en la página 116 del libro algunas anécdotas muy demostrativas de cómo un país de la UE como España se ha relacionado bilateralmente con China en la década pasada: en 2003, por ejemplo, España daba ayuda oficial al desarrollo a China que luego, en 2005-2006, continuó con Zapatero también. Revelador también fue cuando en 2011 se hacía público que China superaba con sus préstamos al Banco Mundial como donante internacional. Ya comenzaba a ser evidente que el país asiático estaba construyendo una presencia global con intereses en muchos ámbitos (energía, medio ambiente, proliferación de armas, derechos humanos) y regiones (Asia, África y América Latina).

Durante el proceso de la construcción europea de 2002-2004 los chinos comenzaron a dedicar más tiempo a Bruselas pero tras el colapso constitucional del 2005-2006 llegaron a la conclusión  de que seguirían hablando con Bruselas sólo para temas comerciales, con cada estado miembro para las inversiones y con Reino Unido, Francia y Alemania para temas de política exterior y de seguridad. A partir de allí, las relaciones entre la UE y China se desagregaban en países con preferencias diferentes. Los investigadores de ECFR, François Godement y John Fox, publicaron el informe What does China think? donde crearon el mapa de esta diapositiva y que clasificaba a los países europeos según 4 categorías: los liberales en lo comercial pero exigente en materia de derechos humanos (Dinamarca, Holanda, Suecia y Reino Unido); los proteccionistas en lo comercial pero poco exigentes en derechos humanos (Alemania, Polonia y República Checa); los países que mezclan protección comercial con exigencia en derechos humanos (Austria, Bélgica, Estonia, Irlanda, Letonia, Lituania y Luxemburgo); y los aperturistas en materia comercial con falta de exigencia en materia de derechos humanos (Bulgaria, Chipre, Finlandia, Grecia, Hungría, Italia, Malta, Portugal, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y España).

Según este gráfico, mientras la UE se dividía y quedaba condicionada por sus divisiones internas, China construía una presencia global completamente al margen de la UE. La presión china se reparte en el frente geoeconómico (compra de deuda soberana en Europa, posicionamiento en África y América Latina y papel activo en el G-20) y en el geopolítico (aumento de la presión sobre Japón y EEUU vía la construcción de una capacidad militar estratégica). Las buenas noticias de este sombrío panorama es que, según Torreblanca, los europeos van evolucionando y han comenzado a darse cuenta de los errores cometidos. Ahora Europa mira a China con preocupación.

Puede leer el informe de ECFR What does China think? aquí.

La Revista Política Exterior publicó el artículo Por una política global de la UE hacia China escrito por François Godement, en el volumen Nº 137 de Septiembre-Octubre de 2010.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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