Por Marisa Figueroa

En el capítulo 4 del libro La fragmentación del poder europeo se describe y documenta el porqué se habla habitualmente de la Europa ninguneada en las relaciones exteriores, las consecuencias internas y externas de la fatiga de la ampliación y las razones que explican esa sensación generalizada de que la UE ha perdido una década en estériles debates institucionales internos y ha desperdiciado oportunidades en el terreno político y económico, que han sido aprovechadas por otros.

Una de las figuras que más ha llamado mi atención es la referida a la baja participación en las elecciones al Parlamento Europeo durante la década, lo que ha supuesto una sorpresa para todo el mundo y ha demostrado la distancia que ya existía entre la Europa de los Quince y la de los nuevos miembros. Según argumenta José Ignacio Torreblanca las causas son varias. La escasa participación electoral en el ámbito europeo, como sucedió en 2004, coincidió con la  degradación de la solidaridad europea patente en las negociaciones presupuestarias europeas para el período 2007-2012/13 y la clara división interna entre contribuyentes y receptores netos del presupuesto europeo. También se hizo evidente los temores de los europeos hacia la inmigración: mientras algunos gobiernos de derecha recelaban de los efectos de este fenómeno, la izquierda declaró públicamente sus miedos hacia la deslocalización empresarial y el dumping social. Asimismo, el cambio de siglo significó un avance progresivo de las tendencias xenófobas, tanto en las actitudes de los europeos hacia la inmigración como, en paralelo, el éxito electoral de los partidos xenófobos (con un avance en escaños europeos importante en las elecciones de 2009). Tampoco debe olvidarse el auge del discurso populista de algunos partidos y candidatos europeos, que pocos favores han hecho al proyecto europeo.

Una de las conclusiones que se podría sacar de la baja participación es que la opinión pública europea no demuestra interés por los asuntos europeos y probablemente no valoran a Europa con nota alta para mantener y mejorar el bienestar de sus sociedades. Parece evidente decir que al final de la década y bajo el paraguas del nuevo Tratado de Lisboa, Europa debe gestionarse con la aparición de una serie de fisuras: el fin del ciclo de la economía menguante y el contexto de crisis financiera global, la puesta en entredicho de los valores europeos por el auge de la xenofobia y una crisis de enorme calado en el ámbito de liderazgo, la política y la ciudadanía. ¿Cómo reaccionará el electorado en las próximas elecciones europeas de 2014?

Materiales de Interés:

Puede leer material sobre el proyecto de ECFR The Reinvention of Europe aquí

El reportaje Cinco razones por las que Europa se resquebraja escrito por José Ignacio Torreblanca y publicado en El País, el pasado 15 de mayo.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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