Por Nika Prislan

El nuevo China Análisis, llamado The new great game in Central Asia, habla del aumento de actividad económica y política, competencia y peligros en Asia Central. Esta región se independizó hace ya dos décadas de la Unión Soviética y está poco a poco convirtiéndose en una de las regiones más importantes del mundo en los últimos tiempos. Aunque Asia Central siempre ha sido estado en la agenda de todos, el auge del interés de EE UU, la UE y Rusia y también del gigante chino por sus recursos naturales hace presagiar que el nuevo ‘gran juego’ de las superpotencias se jugará en Kazajstán, Kirguizstán, Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán. Por lo tanto, la política exterior de China hacia esta región debería ser observada en detalle por parte de la UE que, el año pasado, fue reemplazada por China como el socio económico mas grande de Asia Central. Además, esta región parece ser el ‘laboratorio’ chino para el desarrollo de su política exterior, ya que estos países no sólo cooperan en asuntos económicos, sino también en la Organización de Cooperación de Shanghái.

La dependencia china de los recursos naturales de Asia Central ya está en el 10%, y muchos anticipan que irá en aumento rápidamente ya que en 2009 se creó la primera infraestructura de cooperación energética entre China y los países de Asia Central: un gaseoducto de Turkmenistán a Xinjiang que cubre 8.000 km y que pasa también por Uzbekistán y Kazajstán. Este tipo de proyectos ayudan a China a disminuir su dependencia del Estrecho de Malaca, por donde pasa la mayoría de los recursos energéticos que importa y que se está convirtiendo en un problema. Pero, al mismo tiempo, el aumento de la dependencia china de la energía de Asia Central puede crear problemas con otros estados que también compiten por esos mismos recursos. La UE quiere construir su propio gasoducto, Nabucco, que llevaría el gas de esta región hacia el Viejo Continente. India, por su parte, quiere que se construya el gasoducto TAPI, el cual llevaría gas de Turkmenistán a través de un gasoducto de 1.735 km de longitud. Además, Rusia y EE UU también tienen bastante influencia en la región y son otros competidores que podrían hacer la vida más difícil para todos involucrados en este juego en Asia Central.

Este análisis también habla de la importancia que tiene la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y porqué la UE debería prestarle más atención. La OSC es el foro donde interactúan China, Rusia y Kazakstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, el lugar en el que se podrían resolver en el futuro los problemas de esta región, pero sin otros actores como la UE. China también quiere reforzar la cooperación en esta organización porque le ayudaría a proteger mejor sus inversiones económicas y energéticas, obteniendo una imagen más ‘agradable’ en Asia Central (ya que, por ejemplo, el 69% de los kazajos piensan que China representa una amenaza económica), haciendo uso del poder blando o ‘soft power’. En conclusión, el análisis quiere llamar la atención a Europa y EE UU sobre lo que está pasando en Asia Central, así como sobre las consecuencias de las políticas de China y otros países emergentes en la zona, dando a entender que el nuevo gran juego en las relaciones internacionales está empezando en esta árida y remota parte de Asia. ¡No perdamos la oportunidad!

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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