Por Nika Prislan

El mundo de la política internacional y la gobernanza global está lleno de siglas que intentan agrupar a los países emergentes, a los países poderosos, a los países de Occidente que gobernaban el siglo XX, a los países económicamente importantes, etc; y también para crear foros donde un selectivo grupo de países puede discutir sobre problemas mundiales. Estas agrupaciones de países son útiles en tanto en cuanto nos permiten calcular el balance del poder internacional y cuánto poder relativo tiene un país (o un grupo de países) en comparación con el otro.

Las agrupaciones de tipo ‘G’ son las más comunes. El G-7/8 fue creado en 1975 (Rusia  se sumó en 1998) para agrupar los países más poderosos en este momento y para crear un grupo donde se pudiera hablar sobre los problemas internacionales y las posibilidades de resolverlos.  El G-20 se creó en 1999 pero no llegó a tener un papel importante hasta la crisis financiera en 2008 y desde entonces se ha convertido en el foro internacional por excelencia para discutir la económica internacional, aunque con poco éxito. Y luego tenemos el G-2, un grupo que no existe como tal pero se utiliza para mostrar que en realidad sólo hay dos potencias: EE UU y China. Otro ‘G’ bastante reciente es el “G-0“, una etiqueta desarrollada por Nouriel Roubini para describir lo que el considera un mundo carece de liderazgo.

En un articulo reciente llamado ‘Why China wants a G-3 World’, (¿Por qué China quiere un G-3?) Mark Leonard y Parah Khanna, han propuesto un nuevo ‘G,’ el G-3. Los autores dicen que el mundo global debería definirse como un G-3 que consistiera en Europa, EE UU y China. Señalan que este foro sería el más adecuado para asegurarse de que el siglo XXI tendrá una gobernanza global de corte progresista. Los autores afirman que China no quiere un orden mundial definido y agrupado por el G-2 porque les incomoda tener tanta responsabilidad. Además, un mundo bajo un G-3 ayudaría a los chinos a tener a Europa de su lado, como un “frente” contra EE UU. Leonard y Khanna explican por qué Europa es un socio vital para los dos grandes poderes hoy en día: Europa exporta su tecnología y sus reglas democraticas, los 27 países miembros en su conjunto forman la economía más grande del mundo, son los mayores donantes para organizaciones internacionales como la ONU y lo más importante, su modelo de un estado de bienestar democrático se exporta a todo el mundo.

Los autores concluyen diciendo que si el mundo se organizara de esta manera en lugar de un formato G-2, sería mucho más exitoso. Acertadamente, los autores demuestran que aunque muchos dicen que Europa está en declive, todavía tiene mucho que ofrecer en el ámbito de la política internacional y la gobernanza mundial. Sin embargo, no se puede olvidar que un agrupamiento de este tipo generaría tensiones y rivalidades con los países que quedaran excluidos. Lo que parece obvio es que en este mundo cambiante y multipolar es muy difícil definir exactamente cuáles son los países que deberían estar capitaneando el barco que se llama ‘Gobernanza global’. Sin embargo, Europa es claramente un socio importante en muchas áreas y debería ser un actor relevante de cara al futuro de la gobernanza internacional. Eso sí, cuidado con la proliferación de “G”: tenemos ya demasiados y no muy útiles.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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