Por Javier García Toni

Jorge Marirrodriga escribía pasado 26 de agosto un artículo para El País titulado que “Que el político no decida por mí a ciegas“, una más que oportuna sobre los centros de pensamiento conocidos como think tanks, instituciones de investigación y pensamiento en el ámbito de las ciencias sociales y relaciones internacionales, vinculadas o no a grupos políticos, grupos sociales u otras empresas e instituciones. Según la Guía de Think Tanks en España, de Marta Tello Beneitez, su definición más extendida es la de “laboratorio de ideas”. La reflexión sobre estos centros, laboratorios o fundaciones es más oportuna que nunca. Su papel es indispensable como constructor de una sociedad civil fuerte, activa y crítica; capaz de controlar a los poderes públicos en una época en la que estos se encuentran cada vez más cuestionados. Es lo que José Ignacio Torreblanca, director e investigador principal de la oficina de ECFR Madrid, denomina “el valor de las ideas” en un artículo homónimo publicado en El País el mismo 26 de agosto, donde también alerta del peligro que corren los think tanks, fenómeno relativamente nuevo que, debido a la crisis, pueden quedarse sin fondos.

ECFR Madrid ya realizó algunas aportaciones a este debate mediante una entrevista con Cristina Manzano, directora de la edición española de la revista Foreign Policy. En ella, y en este mismo blog, reflexionamos sobre el estado de la información internacional en España con motivo de una tribuna publicada en El País por la propia Cristina Manzano y Áurea Moltó, directora de la revista Política Exterior, titulada “Manual de transiciones“, cuya versión más extensa se puede encontrar en Política Exterior: “España busca análisis y debate internacional“. Ya entonces las autoras sostenían que “un país moderno y avanzado, que aspira a seguir navegando en un entorno cada vez más globalizado, no puede no contar con una estructura que le permita emitir un pensamiento propio así como interpretar el que viene de fuera”. Si España no alza la voz, sus puntos de vista no podrán ser tenidos en cuenta.

Para eso son necesarios los think tanks. En España la lista es corta, pero como señalaban las autoras en El País, ya cuenta con algunos nombres:

La creación del Real Instituto Elcano en 2001 respondía a la aspiración de contar con un think tank de referencia. Algunos responden a posturas partidistas o ideológicas, como FAES, la Fundación Ideas o la Fundación Alternativas; pero la mayoría aboga por la independencia: es el caso de Cidob, Incipe, Fride o el European Council on Foreign Relations. Otros, como el ICEI, adscrito a la Universidad Complutense, tienen un perfil académico o se centran en determinados temas o regiones, como el Iecah (asuntos humanitarios) o el IEMed (Mediterráneo). Simultáneamente, han surgido organizaciones más de acción que de reflexión, como el Centro de Toledo para la Paz, dedicado a la diplomacia de segunda vía y la mediación en conflictos; el Club de Madrid, que reúne a cerca de 70 expresidentes y ex primeros ministros de países democráticos de todo el mundo; o DARA, que aspira a mejorar la calidad y la eficacia de la ayuda humanitaria.

Para terminar, José Ignacio Torreblanca en el citado artículo “El valor de las ideas” deja una reflexión que sirve como perfecta guinda:

El progreso de un país requiere buenas ideas. Solo instituciones independientes y críticas que se adelanten a los problemas y que no tengan tabúes ni prejuicios ideológicos pueden ejercer ese papel. De ahí la importancia de los think tanks: un think tank pequeño, con no más de veinte investigadores pero bien dirigido, bien conectado y con una financiación adecuada puede tener un impacto decisivo, permitiendo un ahorro de millones de euros en políticas más eficaces y una mejora enorme en la calidad de vida de los ciudadanos. Pero ello requiere una sociedad civil abierta y vibrante, unos medios de comunicación comprometidos con la calidad de la información, una clase política con visión a largo plazo y unos empresarios inquietos, cultos y generosos. En España, un país que arrastra numerosos déficits históricos en estos ámbitos, los think thanks son todavía un fenómeno relativamente nuevo. Y justo cuando estaban empezando a consolidarse, la crisis supone una grave amenaza para ellos ya que sus fuentes de financiación se estrechan o, incluso, desaparecen. Todo el mundo tiene un buen argumento para defender la importancia de su sector. El de este es el siguiente: una sociedad sin ideas está condenada a repetir sus errores. Juzguen ustedes.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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