Por Nika Prislan

Hace poco John J. Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago y un especialista en el estudio de realismo en relaciones internacionales, sacó un nuevo ensayo llamado ‘Kissing Cousins: Nationalism and Realism’ que explora la relación entre el nacionalismo y realismo. Aunque el primero es un fenómeno actual y el segundo una teoría de relaciones internacionales Mearsheimer explora las semejanzas entre los dos (la importancia que ambos dan al Estado y su supervivencia) y cómo el nacionalismo ha afectado a la política internacional y el equilibrio de poder. Para los realistas el Estado es la unidad central de análisis mientras que para los nacionalistas es la nación, entendiéndola como la que se expresa a través de una institución política (Estado). Esto lleva a Mearsheimer a la conclusión de que para ambos el Estado es el actor principal.

El especialista explica cómo el nacionalismo y el realismo político crearon el sistema en que vivimos hoy en día. La Revolución Francesa en 1789 convirtió a Francia en el primer Estado-nación gracias al nacionalismo francés, que creó una lealtad entre la nación francesa y el Estado francés. Desde entonces el Estado ha sido superior a sus competidores (imperio, ciudad-estado o federaciones) porque el nacionalismo le ayuda a extraer de una forma efectiva los recursos de la población para crear ejércitos y trasladarlo de una manera poderosa al sistema internacional. El poder de Francia llevó al resto de los europeos a imitarla si querían sobrevivir en un continente agresivo con una poder tan fuerte. La supervivencia es otro tema importante en la relación entre el nacionalismo y el realismo porque las naciones creen que la mejor manera para sobrevivir en un mundo competitivo es tener un Estado.

Mearsheimer da un ejemplo para explicar cómo el nacionalismo ayuda a crear estados y puede cambiar el equilibrio de poder. El ejemplo más claro es la creación del Estado israelí. En 1947, cuando empezó la guerra civil entre los Sionistas y los Palestinos, había 650.000 Judíos y 1.3 millones Palestinos; un ratio de 2:1. Cuando el resto de los estados árabes entraron en la guerra contra Israel había 30 millones de árabes contra los Judíos; un ratio de 46:1. Sin embargo, Israel ganó la guerra en dos años y creó el estado Israelí.

El profesor también da dos argumentos sobre cómo el nacionalismo incrementa la posibilidad de una guerra y dos argumentos sobre cómo lo disminuye (la ausencia de paz es un concepto importante en el realismo). Primero, Mearsheimer comenta que el nacionalismo convierte la guerra en un evento mortal, disminuyendo la posibilidad de que ocurra. Desde 1800 ha habido menos guerras pero más destructivas. La segunda razón se refiere a que el  nacionalismo disminuye la posibilidad de una guerra porque cuando un Estado conquista otro estado, el nacionalismo en este disminuirá la posibilidad de una victoria (Estados Unidos en Afganistán y Iraq son buenos ejemplos). Por el otro lado, Mearsheimer comenta que el nacionalismo puede incrementar la posibilidad de guerras porque las naciones quieren sobrevivir y si se sientan amenazados serán más agresivos y porque los Estados también entrarán en guerras con otros Estados para obtener territorios donde vivan sus ciudadanos.

Por lo tanto, la conclusión de Walt en su artículo ¨Nationalism Rules¨ (Nacionalismo manda) dice que es el nacionalismo, y no los mercados ni los ejércitos, la fuerza más poderosa del mundo. El auge de nacionalismo y los partidos xenófobos en los estados miembros de la Unión Europea es por lo tanto un acontecimiento muy preocupante que ya ha hecho temblar las bases de la Unión. Es el nacionalismo, y no la crisis de la eurozona ni el auge de Asia, lo que puede matar la solidaridad europea y desmontar la Unión Europea. Y es el nacionalismo el que puede poner el realismo político en el mapa del continente europeo otra vez tras de más de 60 años de ausencia. ¿Pero qué ganarían los europeos con el auge de nacionalismo y el realismo político? Nada más que el incremento de la posibilidad de guerras que destruyan Europa, parecidas a las de la primera mitad del siglo 20.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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