Firma invitada: Richard Gowan y Bruce Jones*

Querido secretario general,

Felicidades. No sólo ha conseguido un nuevo mandato de cinco años al frente de Naciones Unidas, sino que además lo ha logrado con un mínimo de alboroto. En un mes en el que el Consejo de Seguridad se ha visto sacudido por las disputas en torno a Siria, los quince miembros le mostraron su respaldo. La Asamblea General le ha ofrecido un apoyo unánime.

Las críticas han llovido sobre usted desde que asumió el cargo en 2007. Le han llamado un mal gestor y una figura pública poco estimulante. Algunos refunfuñarán que su éxito del pasado mes refleja su capacidad de evitar controversias con las grandes potencias. Pero la política es la política y una victoria es una victoria. Además, se ha mostrado valeroso y consistente en su apoyo a la primavera árabe, desmintiendo su reputación de cauto.

Ha elegido asimismo permanecer en la ONU en lo que amenaza con ser un periodo especialmente turbulento. Sus primeros cuatro años y medio no han sido nada fáciles, de todos modos. Ha tenido que enfrentarse con todo tipo de problemas, desde la declaración unilateral de independencia por parte de Kosovo (cuando Rusia amenazó con echarle del puesto por posicionarse demasiado cerca de Estados Unidos) hasta las secuelas del terremoto de Haití.

También ha habido rumores de cambios fundamentales en el sistema de Naciones Unidas. Los países occidentales aún retienen una importante porción del poder en la ONU, mientras Estados Unidos domina los debates más importantes. La posición de China se ha demostrado, no obstante, decisiva en asuntos que van desde Darfur hasta el cambio climático, y otras economías emergentes como Brasil, India y Suráfrica se muestran cada vez más firmes.

Se ha pasado los últimos años mediando entre estas potencias –un buen detalle que estuviese en Brasil cuando el Consejo de Seguridad acordó su renovación– y admite que quiere ser un “tendedor de puentes” global.

En estos momentos, el Consejo de Seguridad da cabida a todos los países BRIC. Su apoyo tiene un significado especial. Las tensiones crecientes entre China y Estados Unidos, asunto sobre el que la ONUno tiene influencia, podría paralizar la organización. Muchos expertos políticos indios piensan que Nueva Delhi debería dejar de preocuparse porla ONUsi no le ofrecen un asiento permanente en el Consejo de Seguridad.

Mientras tanto, los gobiernos europeos, con problemas de liquidez, presionan para mantener bajos los costes de la ONU, al tiempo que los congresistas republicanos de Estados Unidos aún tratan a la organización como el blanco de sus ataques favorito. Para empeorar todavía más las cosas, existe una elevada probabilidad de que la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad voten a favor de reconocer un Estado palestino en septiembre – Estados Unidos vetará dicha resolución, dejando a todas las partes furiosas.

¿Qué puede usted hacer ante todos estos problemas? Su capacidad de influencia es limitada, como usted mismo reconoce. Su predecesor, Kofi Annan, asumió como proyectos personales la reforma del Consejo de Seguridad y el proceso de paz en Oriente Próximo, pero no pudo obtener un acuerdo final en ninguno de ellos. En estos momentos, cuesta ver cómo podría usted relanzar cualquiera de los dos de manera más exitosa.

Un modo pragmático de asumir el nuevo equilibrio de poder está en las decisiones que tome en torno a los nombramientos principales para su segundo mandato. Su equipo de gestión incluye a figuras importantes como la expresidenta chilena Michelle Bachelet, reclutada para dirigir ONU Mujeres, o la argentina Susana Malcorra, a cargo de la logística de las misiones de mantenimiento de la paz. Sería deseable que ofrezca puestos clave a candidatos igualmente relevantes de los países emergentes, aun cuando gobiernos occidentales como Reino Unido y Francia todavía demanden estos trabajos tan codiciados.

Hay muchos otros asuntos que se acumulan en su agenda – no sólo para su próximo mandato, sino para los próximos seis meses. Las tres cuestiones principales son Libia, el gran Oriente Próximo y Sudán. Si maneja torpemente alguno de estos asuntos, se arriesga a que lo consideren demasiado rápido un secretario general irrelevante.

Libia. La coalición que se opone a Gadafi le ha pedido un plan de recuperación para la posguerra, y esto está ya en proceso. Es muy probable que usted acabe teniendo que gestionar una situación post-conflicto confusa, y dado que nadie quiere que Libia acabe como Kosovo, una fuerza de mantenimiento de la paz robusta y eficaz puede ser necesaria para restaurar el orden. Hay buenos modelos a los que acogerse – piense en el modo en que la ONU respondió en el sur de Líbano en el verano de 2006, movilizando fuerzas considerables en una semana.

El gran Oriente Próximo. Más allá de Libia, existe una demanda potencial enorme de servicios de mediación de la ONU, asistencia electoral y reformas constitucionales a lo largo y ancho de esta región. En seis meses podría haber misiones de asistencia de la ONU en Yemen, Siria y Libia. La falta de personal cualificado es un problema. En la mayoría de los países árabes, los oficiales de desarrollo de Naciones Unidas trabajaban en equipo con regímenes pre-revolucionarios. La velocidad de vértigo a la que los acontecimientos se suceden la región supone que a la burocracia de la ONU le cuesta mantener el ritmo. Es necesario repensar la presencia de la organización en la región, posiblemente mediante un refuerzo de la presencia regional o un súper enviado especial.

Sudán. A principios de año, la ONU supervisó un exitoso referéndum en Sudán del Sur, que será un Estado independiente en julio. La violencia en la frontera que separa el norte del sur, no obstante, se ha intensificado. El referéndum fue un éxito, sí, pero ahora debe responsabilizarse de que Sudán del Sur logré la asistencia gubernamental que necesita y que las tropas de la ONU estén suficientemente armadas para detener los futuros estallidos de violencia.

Usted necesitará ejercer una fuerte presión en las capitales del mundo entero, occidentales y no occidentales, para lograr los fondos y el espacio político necesario para lidiar con estas crisis al mismo tiempo. Más importante, necesitará trabajar duro para generar un mejor entendimiento entre Occidente y las potencias emergentes en las cuestiones referentes a derechos humanos, la responsabilidad de proteger y el uso de la fuerza. Usted ya hizo un trabajo impresionante para asegurarse un segundo mandato. Ha llegado la hora de que demuestre por qué lo merece.

Este es un extracto del artículo publicado en la web de ECFR. Para acceder al mismo (en inglés) haga clic aquí.

*Richard Gowan es investigador de ECFR. Bruce Jones es investigador de la Brookings Institution.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s