Por Javier García Toni

La reforma constitucional que ha planteado Mohammed VI, rey de Marruecos, no parece  contentar a parte de la población marroquí. El borrador del texto establece la separación de poderes y la igualdad entre todos los ciudadanos. El rey ya no será considerado como ‘sagrado’, aunque seguirá siendo el líder religioso, el ‘Comandante de los Creyentes’, y el ‘protector de la opción democrática y árbitro entre las instituciones del Estado’. Marruecos será declarado ‘Estado musulmán’.

Otra novedad destacada es el papel del primer ministro. En caso de aprobarse,  éste pasaría a tener el poder ejecutivo y sería el jefe del Gobierno. Tendría la capacidad de elegir a los cargos administrativos más importantes, como los secretarios generales de los ministerios, los directores de las instituciones públicas y los gobernadores civiles; todos ellos potestad del monarca anteriormente. El rey seguirá siendo jefe de las Fuerzas Armadas, presidente del Consejo Superior del Poder Judicial y presidente del Consejo Superior de Seguridad (que tutela el Ministerio del Interior), además de presidir el Consejo de Ministros, aunque tiene la opción de delegar dicha tarea en el jefe del Gobierno. También la política exterior seguirá a cargo de la Casa Real.

Sin embargo, para los jóvenes del Movimiento 20 de febrero, esta reforma no es suficiente. El grito de “queremos democracia” se ha escuchado este fin de semana también en las calles de las ciudades marroquíes, escenario de multitudinarias manifestaciones este domingo, contando hasta 10.000 personas en Casablanca, según ABC. Según las declaraciones que recoge El Periódico de Catalunya del activista Munaim Musaui, perteneciente al movimiento, “la mayoría de las nuevas competencias del presidente del Gobierno no son verdaderas sino formales porque, según la nueva Carta Magna, está obligado a consultar el rey antes de ejecutarlas”. También publica declaraciones de Najib Chauki, activista, que reivindica una Carta Magna “democrática, en forma y en contenido, que establezca una monarquía parlamentaria clara”: “[la nueva Constitución] da poderes amplios al rey en los ámbitos legislativo, ejecutivo, de seguridad y religioso, [el monarca] sigue manteniendo sus poderes que le permiten por ejemplo presidir algunas instituciones o nombrar y destituir a los altos responsables que pertenecen a los distintos poderes”. Critica, además, que el rey pueda disolver el Parlamento, ‘una intervención en el ámbito legislativo.

No fueron los únicos en salir a la calle. 2.000 personas en Rabat y 5.000 en Casablanca, según El País, se manifestaron a favor del rey y del nuevo texto constitucional, registrando encontronazos y choques con los manifestantes del 20 de febrero y haciendo patente la división que se vive en el seno de la sociedad marroquí con respecto a este tema.

Con respecto a la opinión de los partidos políticos marroquíes, la Unión Socialista de Fuerzas Populares, Istiqlal y el Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD), islamista moderado, han anunciado que votarán ‘sí’ a la reforma.

El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores ha publicado un ‘policy brief’ recientemente sobre Marruecos, donde se aborda el cambio y las reformas democráticas posibles en el país desde la perspectiva de la Unión Europea. Se titula A chance to reform: How can the EU support democratic evolution in Morocco, escrito por Susi Dennison, Nicu Popescu y José Ignacio Torreblanca, director e investigador principal de la oficina de ECFR Madrid. Su lectura resulta esclarecedora para comprender las claves de la situación que se vive en el país vecino. Los autores argumentan que la UE tiene la influencia y la oportunidad de promover un Marruecos estable y genuinamente democrático. Ellos afirman que:

  • La UE debería demandar un progreso real, y no fingido, de las reformas constitucionales.
  • La Monarquía debe aceptar jugar un papel secundario, tanto en la política como en la economía y los negocios.
  • La UE debería hacer hincapié en la importancia de la lucha contra la corrupción, la educación y la libertad de prensa.
  • La UE debería tender la mano al movimiento opositor “20 de Febrero”
  • La UE debería ofrecer una mayor apertura comercial a cambio de avances democráticos.
  • Francia y España deberían apoyar la introducción de una mayor condicionalidad política en las relaciones con Marruecos.

“La UE debería dejar claro que sus miembros esperan propuestas que promuevan una mayor capacidad de actuación y mayores controles democráticos en las principales instituciones del país, incluyendo el poder ejecutivo, el legislativo, el judicial y los medios de comunicación”.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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