Por Javier García Toni

La detención de Ratko Mladic realizada por las autoridades serbias el jueves 26 de mayo ha sido, sin duda, una de las mejores noticias que hemos recibido durante los últimos días. Mladic, ‘El carnicero de los Balcanes‘, sería el responsable de una de las mayores atrocidades cometidas en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, la Matanza de Srebrenica, ocurrida en 1995 y donde se calcula que murieron unas 8.000 personas de origen bosnio.

La captura y entrega del criminal al Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia era uno de los requisitos que la Unión Europa había impuesto a Serbia para llegar a admitirla como Estado Miembro. Stefan Fülle, comisario europeo de ampliación, dejó patente que se abre la puerta de la Unión para Serbia, aunque aún debe cumplir el resto de requisitos. No fue el único que se congratuló por la noticia, también lo hizo Catherine Ashton, Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad; Herman Van Rompuy, presidente permanente del Consejo Europeo y José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión. Los tres acogen muy positivamente la noticia y hacen hincapié en reconocer las ambiciones europeístas de Serbia, dejando bien patente que la Unión está dispuesta a acogerla en su seno, ahora que Belgrado ha demostrado ‘credibilidad’. Catherine Ashton viajó a Belgrado, donde se felicitó junto al presidente serbio, Tladic, por la noticia, además de volver a reiterar su convencimiento sobre el futuro europeo de Serbia y Kosovo.

Sin embargo, hoy hemos amanecido con una noticia ciertamente preocupante. Resulta que ayer miles de serbios se echaron a las calles para protestar contra la detención de Mladic en Belgrado. Los manifestantes pedían no extraditarlo, de manera que se pueda juzgar en Serbia en lugar de hacerlo en La Haya. ¿Es esta manifestación representativa de una posible división en la sociedad serbia? ¿Han cerrado las heridas de los años 90? ¿Qué opinan los manifestantes de ayer en Belgrado y sus simpatizantes sobre una posible integración en Europa? Los sondeos a la población serbia, donde se pregunta si se está o no de acuerdo con extraditar a Mladic, recogen un 50% de opiniones negativas, aunque a tenor del papel que están jugando los políticos se diría que Serbia prefiere pasar página y mirar hacia el futuro. El Partido Progresista de Serbia, el principal partido nacionalista serbio, prefirió mantenerse al margen de la protesta, por ejemplo.

Nicholas Walton, director de comunicación de ECFR, publicó un post en el blog de ECFR titulado ‘Mladic: surprise, relief, curiosity and some satisfaction‘, donde también reflexionaba sobre todas estas cuestiones. 

Buenas noticias que llegan desde Serbia. La verdad es que resulta muy reconfortante comprobar que hay países ilusionados que apuestan por Europa, pese a estar más cuestionada que nunca.

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Documentos de interés:

Relaciones de la Unión Europea con Serbia

Nick Buckley, de Financial Times, evalúa el impacto de la detención de Mladic en las relaciones con la UE

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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