Por Javier García Toni

El hecho es que Europa se resquebraja. De no mediar un cambio radical, el proceso de integración podría colapsarse, dejando en el aire el futuro de Europa como entidad económica y políticamente relevante“. José Ignacio Torreblanca.

El debate sobre la Unión Europea, por lo menos en España, es una realidad creciente. Un vistazo a la prensa de la última semana lo demuestra, y si no, vean qué colección de artículos: “La creciente impopularidad de la Unión Europea“, de Vicenç Navarro en Sistema Digital; “La Europa dimitida“, de Jordi Vaquer en El País; “Reformas a medias“, de Michele Boldrín en ABC; “Algo apesta en Dinamarca y en toda Europa“, de Marco Schwartz en Público; “Schengen sin Schengen“, editorial de El País; “La Unión Europea como estilo“, de José María de Areilza en ABC; “Una Europa más débil“, editorial de El Periódico de Catalunya; “Schengen en retroceso“, de José Antich en La Vanguardia; “Ignorando Schengen“, editorial de La Vanguardia; “Grecia o la imposibilidad del euro“, de José García Montalvo en Público; “La libre circulación“, editorial de ABC; “Peor que hace un año“, de Juan Francisco Martín Seco en Público; “La caída de Europa“, de Gonçalo M. Tavares en El País; “El fin del sueño europeo“, de Ignacio Escolar en Estrella Digital, “El abismo xenófobo“, de José Ignacio Torreblanca en El País; “Euroceguera“, de Rodrigo Fresán en Página 12; “Rescates creíbles“, editorial de El País o “El mal menor“, de Joaquín Estefanía en El País. Y esto por citar algunos de ellos. Crisis económica, crisis de valores, crisis social y crisis política se entremezclan en una Europa que cada vez se pone más en tela de juicio.

El director de la oficina de Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, José Ignacio Torreblanca, escribía un extenso artículo para el suplemento ‘Domingo’ de El País el 15 de mayo de 2011 titulado “Cinco razones por las que Europa se resquebraja” (disponible también en inglés). El artículo, uno de los más leídos del diario tanto el domingo como el lunes, se ha ‘twitteado’ 580 veces, tiene 634 comentarios y se ha recomendado en Facebook casi 600 veces; lo que da buena cuenta de que el asunto preocupa. El autor expone en cinco puntos cómo resume la crisis que se está viviendo en Europa:

  1. Un proyecto sin fuelle: “Tras las ampliaciones, hablamos de fatiga de ampliación; tras el fallido proceso constitucional, de fatiga de integración política; tras la crisis del euro, de fatiga económica y financiera. Tras diez años de reformas institucionales y de introspección institucional, el Tratado de Lisboa, que iba a salvar a Europa de la parálisis e introducirla en el siglo veintiuno, es un perfecto desconocido y sus logros, invisibles”.
  2. Crisis de valores y miopía política: “La gravedad de la actual crisis europea se origina en la confluencia de varias fuerzas centrífugas: el auge de la xenofobia, la crisis del euro, el déficit de la política exterior y la ausencia de liderazgo. Sus temáticas son paralelas, pero se entrecruzan peligrosamente bajo un mismo denominador común: la ausencia de una visión a largo plazo”.
  3. El fin de la solidaridad: “De seguir así, la Unión Europea acabará siendo para muchos europeos lo que el Fondo Monetario Internacional fue para muchos países asiáticos y latinoamericanos en los años ochenta y noventa: un instrumento para la imposición de una ideología económica que carecerá de legitimidad alguna, pero al que se obedecerá en ausencia de otra alternativa. Puede incluso que funcione, pero esa Europa no será un proyecto político, económico o social, sino simplemente una agencia reguladora encargada de velar por la estabilidad macroeconómica que, con toda razón, sufrirá un grave déficit democrático y de identidad”.
  4. Ausente del mundo: “Tan grave como la ruptura de los consensos internos es la incapacidad europea de hablar y actuar con una sola voz en el mundo del siglo veintiuno. A pesar de ser el primer bloque económico y comercial del mundo, el mayor donante de ayuda al desarrollo del mundo, e incluso, pese a los recortes, de seguir disponiendo de un muy considerable aparato militar y de seguridad, Europa sigue ejerciendo su poder de forma fragmentada y, en consecuencia, como vemos todos los días, desde las relaciones con Estados Unidos, Rusia o China hasta su actuación en la más inmediata vecindad mediterránea, de una forma sumamente inefectiva”.
  5. La rebelión de las élites: “Durante años, el proyecto europeo ha avanzado sobre la base de un consenso implícito entre ciudadanos y élites acerca de las bondades del proceso de integración. Ese consenso se ha roto por los dos lados. Por un lado, los ciudadanos han retirado el cheque en blanco que habían concedido a las instituciones europeas para que gobernaran, a la manera del despotismo ilustrado, ‘para el pueblo pero sin el pueblo’ […] En Alemania, Francia e Italia, pero también en otros muchos sitios, nos encontramos ante la generación de líderes más miope y entregada al electoralismo: entre ellos, ninguno habla por Europa ni para Europa”
  6. Epílogo: ¿Se puede romper Europa? “Viendo la claridad de ideas y la determinación con la que los antieuropeos persiguen sus objetivos, cuesta pensar que el mero optimismo será suficiente por sí solo para salvar a Europa de los fantasmas de la cerrazón, el egoísmo, la solidaridad y la xenofobia que la acechan estos días. Sin una determinación y claridad de ideas equivalente de este lado, Europa fracasará”
No se trata de pesimismo ni tampoco de derrotismo. Europa, nuestra Europa, nos preocupa, y por eso queremos denunciar lo que no nos gusta, porque queremos más Europa y queremos estar orgullosos de ella. Se trata de despertar la conciencia europeísta para hacer saber que no nos da igual, que queremos llegar a conseguir lo que tanto tiempo llevamos buscando: un continente unido, orgulloso y fuerte. Europa nos duele porque no nos conformamos. No vamos a dejar de defender lo que la Unión Europea ha sido, es y será: la garantía de paz, progreso y libertad para todas las personas que la habitan. Bienvenidas sean, por eso, todas las críticas constructivas que ayuden a despertar conciencias.
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Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

Un comentario »

  1. Patricia Garcia-Duran dice:

    Leer a J.I. Torreblanca siempre hace pensar. En este caso, su pesimista y bien hilvanado clamor no me ha dejado indiferente. Realmente se resquebraja Europa? Es curioso porque cuando lees la prensa anglosajona lo que sale a relucir es el miedo de que de esta crisis surja una Europa más federal de la que quedarían marginados aquellos países que no quieran formar parte del Euro.

    El periodo en que se hablaba de que Europa sufría de Euroesclerosis dió lugar al mercado único europeo y a la unión económica y monetaria. El eterno debate entre intergubermentalistas y neofuncionalistas pone de relieve que la integración nunca ha sido un proceso de rosas.

    El vaso siempre se puede ver como medio lleno o medio vacío. Muchos queremos pensar que estamos ante los temblores normales en una época de evolución accelerada de la integración europea.

    Gracias por hacernos pensar.

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