Por Marisa Figueroa

No cabe duda de que los cambios en el Sur del Mediterráneo están en la agenda política europea desde septiembre del año pasado cuando Ashton y el comisario Fülle presentaron un estudio  sobre la situación de la democracia y los derechos humanos. Luego hemos comprobado que la política de vecindad europea (ENP en sus siglas en inglés) ha estado presente también en los últimos tres consejos europeos, por lo que se puede hablar de una verdadera atención política hacia la región.

Durante el seminario Reshaping the European Neighbourhood Policy organizado por FRIDE con el apoyo de la Embajada de Hungría en España se trataron varios enfoques. Se inició el debate diciendo que existen tres conceptos claves para analizar la política exterior europea hacia la región: la UE desarrolla un concepto de unidad con la ENP considerando que está basada en el Tratado de Lisboa y porque promueve una política de cooperación con los vecinos del este y el sur en materia de valores democráticos y desarrollo; un concepto de diferenciación para cada uno de los países de la región y la cuestión de la condicionalidad, entendida ésta con sumo cuidado, vale decir que la UE ayudará a estos países a avanzar en la ownership de sus sistemas políticos. Luego están también las áreas políticas en las que se puede trabajar conjuntamente. La  asistencia financiera y los esfuerzos que la UE deberá hacer en materia presupuestaria. La cuestión del acceso al mercado y la necesidad de no sobrestimar las políticas referidas a industria y agricultura así como la liberalización de servicios y las inversiones extranjeras directas. Finalmente el tema de la movilidad y la inmigración con sus reacciones inmediatas a la situación: ayuda humanitaria y lucha contra el tráfico ilegal y las mafias.

Las discusiones más interesantes del seminario surgieron cuando se preguntó ¿estamos realmente ante transiciones en el vecindario sur? ¿Está la UE haciendo un mea culpa de su actuación allí? Básicamente se comentó que estamos ante un cambio de política de la UE hacia la región con apoyo interno de los países. Se habló de una oportunidad histórica para Europa y así poder (por fin) vincular los casos de promoción de democracia y derechos humanos de la ENP a los vecinos del sur. Se habló de cuatro principios que la UE está desarrollando ya. Primero, que Europa ha captado el cambio y lo ha entendido. Segundo, que existen diferentes agendas ya que se trata con sociedades, no con gobiernos. Tercero, que en el Tratado de Lisboa la ENP era vista como política comunitaria y ahora se incluyen políticas de seguridad y defensa. Por último, se necesitará más dirección política del proceso, a través de asociaciones.

¿Es posible comparar las transiciones democráticas del centro y este europeo con lo que está sucediendo en el sur? En la Europa central se vieron transiciones más fáciles, con visión temporal cortoplacista, con el pasado común de la Segunda Guerra Mundial aunque con vínculos con la UE, sobre todo el de las elites ya que eran sociedades educadas. Con la ENP, en cambio, el proceso fue más complicado ya que eran países que habían colapsado con la ex URSS, que tenían problemas económicos y regímenes políticos oligárquicos (no eran democracias liberales). Se hablaba de la falacia de avanzar en las transiciones si la visión doméstica iba en paralelo.

Con el vecindario sur los análisis se complican aún más. Si hablamos de Túnez y Egipto vemos que las revoluciones tienen una agenda genuina de libertades, reformas económicas y desarrollo doméstico. La UE tiene que ser modesta con estos planteamientos y en el seminario se sugirió que podemos apoyar con nuestra experiencia técnica aunque considerando que la internacionalización de los valores no debe ser una europeización de la región y teniendo en cuenta que el islam político no tiene nada que ver con Europa porque aquí la religión no es parte de la política.

Definitivamente se recomendó la idea de que la UE debe dar espacio a la sociedad civil de estos países, dar espacio a los partidos políticos. Por eso los interrogantes claves serían ¿qué y cómo es la sociedad civil de cada uno de estos países? ¿Cuál es la verdadera constitución de la sociedad civil? ¿Estamos ante líderes, partidos políticos, movimientos, etc.? Luego ¿qué es una democracia real? Hemos visto que algunos de estos países han experimentado democracia electoral pero ¿quién define las alternativas? En definitiva ¿apoyamos partidos políticos o a la sociedad civil?

Finalizando, recomiendo la entrevista que ABC publicó días pasados con Bernard Lewis, todo un referente occidental de la cultura árabe y musulmana, catedrático de Princeton y especialista en Oriente Próximo, quien plantea un ejercicio: “Las tiranías árabes están condenadas pero la pregunta es qué llegará en su lugar”. Sus comentarios sobre diez temas importantes arrojan mucha luz sobre lo que pueda suceder allí y aquí.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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