Por Nika Prislan

El 17 de marzo 2011 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la Resolución 1973, que permitió a Francia, Reino Unido y Estados Unidos imponer una zona de exclusión área sobre Libia. Esta medida podría impedir a Muamar el Gaddafi y sus partidarios atacar y matar a los rebeldes y a la población civil, en el contexto de guerra civil en el que se ha sumido el país. La resolución fue aprobada por diez votos y cinco abstenciones. Estos cinco fueron los famosos BRIC – Brasil, Rusia, India y China – con nada menos que Alemania. Que los BRIC se abstuvieran no es sorprendente, pero que lo hiciese Alemania, el país considerado por muchos el líder de la Unión Europea, es algo muy preocupante por las consecuencias políticas que conlleva.

La abstención de Alemania en la ONU significa que es el único país europeo en el Consejo (Reino Unido y Francia son miembros permanentes, Portugal es miembro hasta 2012) que no apoya la resolución, dividiendo a Europa de manera parecida a lo que sucedió ante la Guerra de Irak en 2003. Este acto no sólo ha sorprendido al mundo y a los propios libios (el viceministro de Asuntos Exteriores de Libia, Khaled Kaim, dijo estar muy sorprendido por la  posición de Alemania), sino que además demostró la determinación de Alemania de elegir su propio camino. Este acontecimiento también ha creado una grieta aún más grande en el eje franco-alemán. Los dos países ya tenían diferentes opiniones sobre la energía nuclear en Europa a raíz de la catástrofe en Japón, y han pasado por una época muy difícil para encontrar una solución aceptable para la crisis de la zona euro.

La división interna europea en este asunto debilita la política exterior de la UE, que ya está en una posición débil desde que se aprobó el Tratado de Lisboa por varias razones. Ademas, reafirma a los que dicen que la UE está en declive; y, por último, muestra las debilidades europeas frente a los países emergentes. Que los BRIC, una sigla inventada hace diez años por un economista de Goldman Sachs para promover inversión en nuevos mercados con grandes posibilidades, se puedan unir y votar en conjunto más satisfactoriamente que la Unión Europea, que no es sólo una unión económica sino una unión política en desarrollo, es muy preocupante, por decirlo de manera suave.

Algunos expertos pronosticaron que los BRIC se transformarían en un grupo político, pero nadie imaginó que sería tan rápido, tendría tanto impacto y que contribuiría a mostrar más claramente las debilidades internas de la UE. ¿Deberíamos clasificar a Alemania como un nuevo miembro de los BRIC? Mejor todavía: ¿deberíamos pedir a los BRIC consejo sobre cómo actuar políticamente en conjunto?

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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