Por Javier García Toni

Los próximos días 24 y 25 de este mes se reunirá el Consejo Europeo, donde se presentará el Pacto por el Euro. Su objetivo es mejorar la coordinación de las políticas económicas de convergencia y competitividad. Sigue la senda de soluciones anteriores, entre las que se cuenta la estrategia Europa 2020, el mecanismo conocido como semestre europeo, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento o el nuevo sistema de supervisión financiera; aunque en este caso el principal problema que se aborda es la competitividad. El debate que se ha generado es grande y profundo, y por eso merece la pena ser tratado. Creo que los siguientes documentos lo ilustran bien.

Joaquín Estefanía, a este respecto, publicaba ayer en El País un artículo titulado “Europa, utopía demediada“, donde planteaba algunas preguntas de debate sumamente interesantes. Lamenta que la reforma olvide el concepto de crecimiento económico, que se considera una mera consecuencia del ajuste. Se queda en el “reforzamiento obsesivo” de la estabilidad. Según el nuevo Pacto, y es donde se plasma el punto clave del debate, los presupuestos nacionales deberán pasar por la Comisión Europea antes de ser llevados al Parlamento. Estefanía se pregunta qué ocurriría si hubiera diferencias de opinión; es decir, “¿qué prevalencia le queda a la democracia representativa directa en el caso del instrumento más importante de la política económica de un país?”

Martín Ortega Carcelén, también ayer en El País, propone una alternativa ambiciosa para solucionar el problema:

En vez de seguir prestando dinero a países con problemas, la Unión Europea debería hacerse cargo de parte de sus deudas (y de parte de los activos tóxicos de bancos y cajas de otros países, no solo de España, las cajas alemanas también cuecen habas) con fondos del contribuyente europeo. Esto supone la creación de un fondo diferente del actual, que tendría como único fin la asunción de las deudas públicas y privadas más imposibles y venenosas.

Esta solución costaría unos 110.000 millones de euros, aproximadamente un 1% del PIB total de la Unión Europea, aunque hay estimaciones para todos los gustos. La dificultad sería elegir los casos donde la asunción de deuda es más necesaria. La gran ventaja sería el efecto psicológico inmediato que ejercería sobre el sistema financiero y quizás también sobre la economía.

Esta solución, según el autor, es la única que permitiría superar la crisis financiera en la que estamos sumidos. A su vez, se deben adoptar mecanismos regulatorios que hicieran imposible que la catástrofe se repitiera. Hoy por hoy, la regulación financiera que ha comenzado a introducir la UE es “tímida” y, por lo tanto, insuficiente.

Recomendamos especialmente la publicación disponible en el último número de la revista Política Exterior, “Más allá de Maastricht: nuevo pacto para el euro“, firmado  por Thomas KlauFrançois GodementJosé Ignacio Torreblanca, investigadores de ECFR. Los tres ven con muy buenos ojos la creación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM, en sus siglas en inglés), que reemplazará en 2013 al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Sin embargo, plantea problemas: no trata los desequilibrios económicos ni la falta de un liderazgo europeo. Es, según los autores, una oportunidad perdida para rediseñar la unión económica. Se habla también del papel que debe jugar Alemania. Desde Berlín se propone para Europa un modelo que presenta claras limitaciones (reflejadas en las medidas de austeridad y en el poder que adquieren los mercados financieros), pese a haber sido exitoso para el país. La clave, para los investigadores, está en un liderazgo progresista que ancle a una Alemania europea en una Europa más alemana.

Con respecto a este tema, ayer en Financial Times publicaba un artículo George Soros titulado “How Germany can avoid a two-speed Europe“. El autor pone sobre la mesa dos ideas: en primer lugar, facultar al Mecanismo Europeo de Estabilidad para rescatar al sistema bancario y no sólo a los Estados; y en segundo lugar, eliminar la prima de riesgo sobre los costes de endeudamiento, convirtiendo la deuda soberana en eurobonos.

El debate está servido.

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Otros documentos de interés:

Charles Wyplosz, “La zona euro y España durante 2011”Política Exterior núm. 140, marzo-abril 2011.

Ulrike Guérot, “‘El rapto de Europa’: la crisis desde Alemania”Política Exterior núm. 136, julio-agosto 2010.

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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