Por Nika Prislan

Las últimas noticias que vienen de China muestran que está aumentando su gasto en seguridad interior. El Financial Times dice que el gasto del gobierno chino para la seguridad interior es mayor que los gastos para la defensa, la diplomacia y la asistencia sanitaria. Al mismo tiempo los movimientos de más de 100 activistas, periodistas y abogados por derechos humanos han sido restringidos. Se puede concluir que China está nerviosa, pero… ¿Por qué? En gran parte por las revoluciones en el Norte de África y el miedo de que la revolución de los jazmines cruce el globo y reaparezca en China.

Desde que empezó a ser obvio que la revolución en Túnez no iba a ser la única en el Norte de África, las llamadas para una revolución de los jazmines se fortalecieron en China. El 20 de Febrero pasado fue uno de los días convocados para manifestarse en trece diferentes ciudades chinas que fueron rápidamente silenciadas. Estas acciones demuestran, sin duda, el nerviosismo de las autoridades chinas y por razones muy bien claras.

La falta de desarrollo de democracia en China ha sido, hasta ahora, sustituido por el alto crecimiento económico y el auge de China en la escena internacional. Pero las autoridades chinas no pueden reemplazar el crecimiento económico por la democracia, la libertad individual, los derechos humanos y la dignidad humana para siempre, del mismo modo que el crecimiento económico no puede crecer alrededor de 10% anual en los próximos veinte años. Por consiguiente, parece que las autoridades chinas han empezado a darse cuenta no solo de eso pero también de que las revoluciones en el Norte de África pueden ser el empuje que la población china necesita para remplazarse el autoritarismo gubernamental. Además, la revolución jazmín ha conseguido ponerles sobre aviso, cargándoles de razones para poner en marcha un programa de vigilancia intensiva sobre su población, algo que las autoridades chinas no desaprovechan siempre que pueden.

Pero incluso eso no puede ser permanente. Los ciudadanos chinos no aguantarán la represión del estado para siempre. La nueva cuestión es si las revoluciones en el Norte de África propiciaran el cambio o, por el contrario, serán otros factores como el desaceleración del crecimiento económico, la inflación, la corrupción del estado Chino, la pobreza, la diferencia entre los ciudadanos ricos y pobres (o la multitud de otros problemas que están floreciendo debajo del Partido Comunista en China) los que lo promuevan.

Documentos de interés:  François Godement, Is Jasmine a Chinese flower?, ECFR, 1 de Marzo 2011

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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