Por Nika Prislan y Javier García Toni

Que en Egipto van a cambiar cosas, tarde o temprano, es algo que ya nadie prácticamente duda. Desde Europa el planteamiento es claro: ¿qué rumbo queremos que tome Egipto? La pregunta, dicho sea de paso, es especialmente pertinente pero en cierto modo irrelevante, ya que el rumbo no debería depender de nosotros sino de los propios egipcios. Sin embargo, desde las posibilidades de actuación europeas, parece que hay cierto consenso en considerar al modelo turco como la referencia para Egipto. Así lo expone Dimitar Bechev en su artículo ‘Egypt and the Turkish model(s)’: una democracia alejada del autoritarismo secular y el radicalismo islámico. ¿Podrían los Hermanos Musulmanes llegar a convertirse en el AKP de Egipto? Que este partido se convirtiera en una fuerza ‘demócrata conservadora’, como el partido de Erdogan, proporcionaría una estabilidad democrática muy deseable, especialmente para nosotros, los vecinos del norte. Turquía vuelve a ser una pieza clave, pese a todos sus defectos su modelo sigue siendo el más ‘exportable’ a otros lugares de Oriente Medio. Esta región está empezando a dar sus primeros pasos hacia la democratización, y Europa no puede permanecer impasible. Aunque sólo fuera porque la Unión Europea contaría con una situación geopolítica en el Mediterráneo mucho más proclive a sus intereses. El entendimiento entre democracias, además de gozar de un plus de legitimidad, sería infinitamente más constructivo y beneficioso para la sociedad civil.

Ahora bien, ¿es sólo Egipto el país que debería concentrar nuestros esfuerzos?

Es cierto que la ola de cambios en el mundo árabe ha sido el tema más hablado en todo el mundo durante el último mes. Es cierto también que esta situación va a dar juego durante mucho más tiempo. Observando a los medios de comunicación es fácil percatarse de que son las noticias sobre Túnez y Egipto las que han circulado por el mundo entero, pero se ha pasado por alto que la situación en otros países de la región es incluso peor, de manera que ‘la probabilidad de un incendio’ es aún más grande. José Ignacio Torreblanca, en su columna de El País de hoy, reflexiona sobre por qué ‘Marruecos debería preocuparnos’. Este país puede ser el siguiente que ‘sorprenda’ a los europeos. Los datos de Marruecos son aún más preocupantes que en Túnez y Egipto: un nivel de desempleo alto entre jóvenes, una frustración por las dificultades diarias que es la más destacada en toda la región de África del Norte y unos niveles de corrupción evidentes. De acuerdo con lo anterior, no parece descabellado pensar que Marruecos pueda ser el próximo en sumarse al tren de la revolución para exigir una vida mejor. En cualquier caso, la Unión Europea debería ayudar a Marruecos e impulsar reformas. No olvidemos que es el más cercano a nuestras fronteras.

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Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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