Por Marisa Figueroa

Esta semana se han conocido los datos del referéndum del pasado mes de Enero en Sudán en donde una mayoría evidente de los cristianos y animistas sudaneses del Sur (98.83%) votó a favor de la secesión del Norte, sus “hermanos” musulmanes. Aunque esta situación resultara previsible, considerando que el acuerdo de paz de 2005 lo establecía tras décadas de guerra civil, es recién ahora cuando se ve necesario comenzar a gestionar los problemas del conflicto en la región fronteriza de Abyei (territorio muy deseado por sus fuentes hídricas), los refugiados del Norte que están llegando al Sur que no saben ni tienen donde asentarse y el tema de las inversiones en infraestructuras, en donde por cierto España ha sido el primer país europeo en realizar una visita allí para ver las oportunidades. Pero es evidente que son dos las cuestiones más importantes con esta nueva situación: la definición de sus fronteras y cómo se repartirán los muy valiosos recursos petrolíferos de la zona.

Como se sabe la UE no ha reconocido al nuevo estado porque no tiene la competencia para hacerlo pero sí tiene una “estructura bruseleana” para gestionar este tipo de procesos políticos. Rosalind Marsden es desde el pasado 1º de Septiembre la representante especial de la UE para Sudán y el nuevo director de asuntos africanos, nombrado la semana pasada, es Nicholas Westcott (dato curioso es que nadie duda de la valía de estas personas dentro del nuevo organigrama del Servicio Exterior Europeo pero Catherine Ashton está siendo bastante criticada por su predilección a los diplomáticos británicos en estos puestos). Otra cuestión no menos baladí para Europa es que Sudán tiene una deuda externa de magnitud, cuyos principales prestadores son los estados europeos y el pasado mes de Diciembre los 27 ministros de exteriores manifestaron su apoyo para hacer progresos en este sentido, si va acompañado del avance político del país. En esa misma dirección fueron las declaraciones de la jefa de la misión de observación durante el referendum, la MEP socialista belgaVeronique de Keyser, quien alertó acerca de la necesidad de una estrategia urgente que disipe las tensiones actuales que genera la lucha por el control del petróleo.

Leía a uno de los corresponsales del Financial Times en Juba porque describe muy bien la lucha de poder que hay por el petróleo y la necesidad de hacer una “transición de administración estatal” que no promueva conflictos. Básicamente son los chinos – con el 40% del consorcio petrolero – junto con Malasia, India y los sudaneses – con sólo el 5% del total – los que deben ayudar a que de verdad puedan convertir a este recurso natural en un pilar de la economía con efectos multiplicadores en la sociedad.

Richard Gowan, investigador de ECFR,  fue entrevistado por EUObserver porque al parecer el modelo europeo de la CECA es sugerido por los expertos (incluso africanos) como una opción en el sentido de favorecer la creación de joint-ventures en la gestión de recursos. De todas maneras Richard se muestra realista porque la UE sólo podría convertirse en un actor importante si ayuda en la construcción de la democracia de Sudán del Sur, una necesidad más que importante en este momento.

Richard Gowan escribe una columna de opinión mensual en Público. Si quieres leer la última publicada pincha aquí

Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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