Por Pablo Colomer

Timothy Garton Ash, miembro del Consejo de ECFR, lanzaba una interesante pregunta el pasado 7 de febrero en un artículo de opinión: ¿estamos ante el 1989 de los árabes? La pregunta es pertinente y crucial por el mensaje que lanza a Europa acerca de su pasado más glorioso y, sobre todo, sobre el futuro que le viene encima. ¿Está la Unión Europea preparada para enfrentarse a una ola de cambios al sur del Mediterráneo?

Las similitudes entre ambas revoluciones son varias. La más notable: que ambas se sustentan sobre una base de gente corriente (parados, universitarios, directivos, amas de casa, sindicalistas, artistas…) que ha decidido plantarle cara de forma espontánea a un régimen que detestan.

También las diferencias están ahí. Según Garton Ash, buen conocedor de las revoluciones de terciopelo de finales de los ochenta, en estos momentos “no se ve una organización social como la que, encabezada por los movimientos democráticos de oposición y los grupos de la sociedad civil, mantuvo en 1989 la disciplina de la no violencia, incluso ante las provocaciones, y preparó el terreno para una transición negociada”.

La incertidumbre, como entonces, atenaza a los observadores externos. La Unión Europea teme que el caos se apodere del Mediterráneo y duda de las posibilidades de las jóvenes democracias árabes para dotar de estabilidad a la región vecina. Israel teme que un nuevo Irán surja de las cenizas del viejo Egipto de Mubarak y recurren, para ello, al fantasma de los acontecimientos de 1979, rememorados por Roger Cohen en un artículo del 6 de febrero titulado, gráficamente, ¿Teherán 1979 o Berlín 1989? Estados Unidos, por su parte, recela de perder a un aliado estrecho a la hora de contener las fuerzas del desorden en una región crítica para sus intereses nacionales.

Los propios manifestantes egipcios, como apunta Garton Ash, tienen muy claro lo que no quieren: Mubarak, pero no tienen una visión inequívoca ni común de lo que quieren para después.

Una bandada de preguntas y miedos revolotea en torno a una revolución que, como todas las revoluciones, se sabe cómo y cuándo empezó, pero no cómo y cuándo terminará. De la actuación de todos los actores vinculados a la misma (internos y externos) dependerá el resultado. Ya sucedió en 1989, como bien saben los europeos, y puede volver a pasar.

Manos a la obra, pues.

Enlaces de interés

ECFR sigue muy de cerca los acontecimientos en el Norte de África y Oriente Medio. Aquí les ofrezco una selección de artículos de nuestros expertos:

The European Union is getting stronger on Egypt, por Anthony Dworkin.

Mubarak represents the instability we want to avoid, por José Ignacio Torreblanca.

The big questions for the EU in North Africa, por Susi Dennison.

The ingredients for a successful revolution, por Dimitar Benchev.

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Acerca de El Blog de ECFR Madrid

Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), el primer think tank paneuropeo.

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